Financiamiento al sector rural, el eslabón perdido
La cadena productiva del sector agropecuario nacional enfrenta una serie de problemas que es necesario diagnosticar acertadamente, con objeto de darles la solución pertinente y lograr que quienes dependen de esta importante actividad tengan la remuneración suficiente para ...
La cadena productiva del sector agropecuario nacional enfrenta una serie de problemas que es necesario diagnosticar acertadamente, con objeto de darles la solución pertinente y lograr que quienes dependen de esta importante actividad tengan la remuneración suficiente para subsistir, crecer económica y culturalmente y arraigarse en sus campos de cultivo, dándole continuidad y crecimiento a esta actividad.
Desde el inicio de la actual administración federal, el agropecuario fue considerado como uno de los sectores estratégicos que se busca mejorar en aras de alcanzar dos objetivos específicos, delineados por el mismo Presidente de la República. El primero es incrementar la producción, con objeto de contar con mayor soberanía alimentaria y, por otro lado, hacer un mejor uso de los recursos que se destinan a este sector, con objeto de mejorar la productividad en el área rural.
Otra señal de lo estratégico que resulta este sector para el gobierno federal es el inicio de la llamada reforma para el campo, la cual, según lo dicho por el titular de Sagarpa, ya inició con la modificación de la visión de los programas para el campo, priorizando el incremento de la producción agropecuaria antes que el asistencialismo y que este incremento genere economías de escala. La otra parte serán una serie de iniciativas de ley próximas a presentarse, que toman en cuenta las opiniones vertidas por los participantes en las mesas de trabajo de la reforma para el campo.
Uno de los eslabones que conforman la cadena productiva para el sector agropecuario es el sistema financiero rural, el cual está conformado básicamente por el financiamiento y la cobertura de riesgos.
Existen estudios de organismos multilaterales que han llegado a la misma conclusión. La madurez y buen funcionamiento de un sistema financiero agropecuario es un instrumento eficaz de política pública, que refleja un sector agropecuario exitoso y que, entre otros resultados, incrementa el nivel de ingreso per cápita de los productores, con lo cual se disminuyen los niveles de pobreza, que en el caso de nuestro país son evidentes en el sector rural.
Una realidad que debemos reconocer es que en todo el mundo existe déficit en el otorgamiento de créditos, por lo cual es necesario consolidar un sector financiero fuerte, que preste a los pequeños productores, quienes requieren ir avanzando en imagen y confianza para ser sujetos de crédito.
Para lograr un sector financiero sólido es condición necesaria bajar el costo del mismo, con lo cual se logrará mayor penetración, si hay simplificación de trámites, otorgamiento de créditos a corto, mediano y largo plazos, además de instituciones financieras sanas, resultado de créditos otorgados y pagados a tiempo.
La nueva Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesquero es el instrumento que el Presidente de la República y el Congreso de la Unión han creado para subsanar esta problemática, la cual ya ha empezado a hacer su trabajo y a establecer los lineamientos básicos que originen el resurgimiento del crédito al sector rural en nuestro país.
La esperanza de “que ahora sí” habrá una real y responsable banca de fomento al campo mexicano, puede ser la última oportunidad que conceda un sector cansado de esperar y verse defraudado por “hermosas” instituciones, pero fuera de su alcance y al servicio de unos cuantos.
Se trata de un tema que ofrece bastante para escribir y comentar más; pero sobre todo, para destrabar y aun desaparecer la maraña tortuosa y costosa del escaso crédito para la gente que trabaja y que tiene capacidad y solvencia moral y crediticia, lo mismo en la empresa pequeña que en el sector agropecuario mexicano.
