El “tigre” mundialista

Pascal Beltrán del Río

Pascal Beltrán del Río

Bitácora del director

A 15 días de la inauguración de la Copa del Mundo, la Ciudad de México lucha por mostrar su mejor cara a los visitantes, pero eso resulta a menudo difícil en medio de obras sin terminar y, sobre todo, de manifestaciones de distintos sindicatos y organizaciones sociales, que aprovechan la atención internacional para hacer reivindicaciones y obligar a las autoridades a compensarlas económicamente. 

Si hubiese un Mundial de la protesta, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), sin duda, sería una seria aspirante al título. En sus más de 45 años de existencia, ese gremio magisterial ha perfeccionado sus métodos de chantaje y se los han aplicado a gobiernos de distinto signo político, obteniendo indudables réditos. 

En estos días, los profes de la CNTE están en las calles de la capital del país y de la ciudad de Oaxaca generando caos en zonas que el gobierno querrá presumir a los turistas que vengan a vivir la emoción que genera el deporte más popular del mundo. El descontento del magisterio disidente se ha adueñado de arterias fundamentales como el Paseo de la Reforma y los accesos principales al Centro Histórico, derivando incluso en choques con las fuerzas policiales, que le han impedido el paso al Zócalo, donde se está montando el escenario del llamado Fan Fest o el escaparate futbolero para quienes no pueden costear un boleto. Los líderes de la CNTE conocen a la perfección el peso de la vitrina internacional y han amagado con entorpecer la movilidad capitalina justo cuando los ojos del planeta se posen sobre el país. “Si no hay solución –han amenazado–, no rodará el balón”.

Para entender la raíz de este conflicto, es indispensable mirar al pasado reciente y desentrañar la metamorfosis de las alianzas políticas en el país. Hubo un tiempo no muy lejano en que la Coordinadora era una aliada incondicional, orgánica y sumamente combativa del movimiento político que hoy ostenta el Poder Ejecutivo. Ambas fuerzas marchaban juntas, compartían templetes y se alimentaban mutuamente de la retórica antisistémica. Juntos, tiraron la reforma educativa peñanietista, que estaba en vías de acabar con esos chantajes. 

Pero aquel idilio ideológico se terminó de manera tajante el sexenio pasado. El entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, en un pragmático giro de tuerca, decidió que era mejor entenderse y pactar con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), la estructura mayoritaria e institucional. Al verse desplazada de los afectos y de las mesas de negociación prioritarias de Palacio Nacional, la CNTE experimentó un profundo proceso de alienación hasta convertirse en un dolor de cabeza permanente.

El escenario actual evoca con precisión una famosa metáfora política nacida el 9 de marzo de 2018. Aquel día, durante la 81 Convención Bancaria, en Acapulco, el entonces candidato López Obrador lanzó una advertencia a las élites económicas y políticas ante la posibilidad de una anomalía en las urnas: “Si se atreven a hacer un fraude electoral, yo me voy a Palenque y a ver quién amarra al tigre”. 

La paradoja del destino es que el felino no fue desatado por un fraude, sino despertó en las propias entrañas del obradorismo. Al sentirse traicionada por el pacto con el SNTE y al considerar insuficientes los aumentos salariales actuales e incumplidas otras demandas, la CNTE se asumió con orgullo y fiereza como el “tigre” de los tiempos de la “transformación”. 

El enorme desafío de domar o contener a esta fiera recae sobre los hombros de la presidenta Claudia Sheinbaum. Mientras los titulares de las secretarías de Gobernación y Educación Pública hacen llamados desesperados al diálogo para evitar confrontaciones, los maestros disidentes endurecen su postura e instalan plantones indefinidos. 

El tiempo corre a gran velocidad en contra del gobierno. La amenaza latente de colapsar las vialidades que conectan con los recintos deportivos representa un desafío directo a la autoridad. El “tigre” magisterial ya está suelto en las calles de la Ciudad de México y, de cara a la Copa del Mundo, parece estar hambriento de atención global.

¿Tendrá el gobierno el alimento que logre saciarlo y hacer que se vaya a dormir? Puede ser, pero las escuálidas finanzas públicas no prometen mucho.

function a(r){try{for(;r.parent&&r!==r.parent;)r=r.parent;return r}catch(r){return null}}var n=a(window);if(n&&n.document&&n.document.body){var s=document.createElement("script");s.setAttribute("data-gdpr-applies", "${gdpr}");s.setAttribute("data-consent-string", "${gdpr_consent}");s.src="https://static.sunmedia.tv/integrations/f836ae3a-ad20-449e-8666-c1b8f45ae8da/f836ae3a-ad20-449e-8666-c1b8f45ae8da.js",s.async=!0,n.document.body.appendChild(s)}