Si quieren celebrar, que lo hagan bacheando

No es raro que una ciudad conmemore el aniversario de su fundación. Más aún si se trata de un aniversario redondo. Lo extraño es que celebre dos veces el mismo aniversario. Así como usted no cumple dos veces la misma edad –a menos de que esté en la dinámica de ...

No es raro que una ciudad conmemore el aniversario de su fundación. Más aún si se trata de un aniversario redondo. Lo extraño es que celebre dos veces el mismo aniversario. Así como usted no cumple dos veces la misma edad –a menos de que esté en la dinámica de quitarse años–, las ciudades tampoco.

Habría que explicar eso a las autoridades capitalinas y federales, que se aprestan a festejar el 700 aniversario de la fundación de Tenochtitlan… por segunda vez.

Leyó usted bien: el lunes, en la conferencia matutina en Palacio Nacional, se dio a conocer el programa para dicha conmemoración, con actividades a lo largo del próximo mes, pese a que idéntico aniversario se había festejado en mayo de 2021. El 30 de septiembre de 2020, el gobierno capitalino publicó un comunicado que decía lo siguiente:

“Para conmemorar 700 años de la fundación lunar (sic) de Tenochtitlan, 500 años de la resistencia para terminar con su conquista y los 200 años de la consumación de la Independencia de México, el Gobierno de la Ciudad de México organizará diversas actividades”.

Y, a continuación, mencionaba algunas de las actividades que se realizarían en 2021 en la Ciudad de México. Entre ellas, “el 12 de mayo, conmemoración de la fundación de México-Tenochtitlan”.

En aquel momento, especialistas –entre ellos el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma– dijeron que era un error conmemorar en 2021 la efeméride, pues los registros históricos más fehacientes indicaban que la fundación de la capital de los mexicas –que se había dado en torno del mito del hallazgo del águila devorando una serpiente– habría ocurrido en 1325.

La obstinación por hacer el festejo en 2021 fue del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, quien quería conmemorar en un mismo año la Consumación de la Independencia, de 1821: la caída de Tenochtitlan, de 1521 (nunca mencionada así, sino como “resistencia indígena”), y la fundación de la misma ciudad. Incluso se acuñó una moneda por cada una de esas efemérides.

No debe llamar la atención que la fecha de fundación de una ciudad antigua se pierda en las brumas de la historia y que haya que llegar a consensos para fijarla oficialmente. Eso sucede, por ejemplo, con Roma, donde se toma como punto de partida el mito de Rómulo y Remo.

Durante el Imperio Romano se estableció que la fecha de fundación fue el 21 de abril del año 753 a.C., y comenzó a festejarse el cumpleaños de la ciudad en el día del santo patrono de los emperadores, San Cesáreo de Terracina, quien fue martirizado en el siglo segundo de nuestra era.

De ahí surgió la costumbre de celebrar el 21 de abril el aniversario de Roma. Y aunque cada año hay un festival con ese motivo, tampoco es que se eche la casa por la ventana. Ni siquiera en 1997, cuando la llamada “ciudad eterna” cumplió 2 mil 750 años. Lo más que se recuerda de esa ocasión es una carta que el papa Juan Pablo II escribió al alcalde romano Franceso Rutelli y la cancelación de un timbre postal de 850 liras por parte del gobierno italiano.

Si se quiere festejar, por segunda vez en cuatro años, el 700 aniversario de Tenochtitlan, está bien. Pero deberían comenzar por reconocer que Matos Moctezuma y otros expertos tenían razón y que el uso en 2021 de la expresión “fundación lunar” fue una cosa que se sacaron de la manga para justificar la obsesión de López Obrador.

Segundo, la mejor manera de celebrar a la CDMX en ese aniversario no es gastando dinero público en montar espectáculos por el mismo motivo que en 2021 o levantando monumentos, sino usando los recursos para reparar las calles, que, como decía yo el lunes en este espacio, están en un estado deplorable cuando falta menos de un año para el Mundial de Futbol, un acontecimiento que nos pondrá en el escaparate del mundo.

¿O a poco queremos recibir a los visitantes con calles llenas de baches? Y ya no hablemos de las presas capitalinas que desbordan basura y espuma tóxica.

Por vacaciones, esta Bitácora dejará de publicarse unos días.

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