¿Por qué se oponían a la Reforma Educativa? Para meter aviadores

Pascal Beltrán del Río
Bitácora del director
Las redes del patronazgo político en México suelen cruzar caminos insospechados.
La caída de un grupo local en el Istmo de Tehuantepec acabó por exponer el engranaje de nepotismo y clientelismo con el que la burocracia estatal oaxaqueña ha administrado los recursos de la educación pública.
La detención de Miguel Sánchez Altamirano, presidente municipal de Juchitán de Zaragoza, por presuntos nexos con el crimen organizado, arrastró de inmediato a su mentor y antecesor en la alcaldía, Emilio Montero Pérez, quien debió presentar su renuncia a la Dirección General del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO).
Aquel movimiento telúrico en la política de la entidad destapó una voluminosa nómina de aviadores del IEEPO. Las listas filtradas en las plataformas de transparencia del Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa mostraron cómo las plazas destinadas a apoyar las labores docentes servían en realidad para financiar a operadores políticos, familiares y aliados del grupo gobernante.
Entre los nombres apareció el de Elvis Guerra López, registrado con la clave de Analista Programador B. El hallazgo provocó revuelo inmediato porque se trata de una figura de peso en el mapa cultural del país. Elvis Guerra es un poeta en lengua zapoteca, creador textil y artesano muxe originario de Juchitán, famoso por haber elaborado el indumento con bordados tradicionales que lució la presidenta Claudia Sheinbaum durante la noche del pasado Grito de Independencia en Palacio Nacional.
Tras ser exhibido en el padrón educativo, Guerra salió a defenderse públicamente. Afirmó que nunca tuvo una plaza permanente ni cobró de oquis, explicando que devengó un sueldo quincenal de siete mil 700 pesos entre mayo y septiembre mediante un contrato temporal para realizar actividades artísticas en escuelas de la región. Sin embargo, la plaza que registraba el expediente oficial revela la opacidad con la que se reparten los recursos asignados al sector educativo.
La nómina sacó a la luz casos aún más preocupantes sobre el manejo presupuestal de la administración estatal. En el número 31 de la lista aparece Diego Moisés Pérez de la Cruz, titular del programa insignia del gobernador morenista Salomón Jara, Mi Primera Chamba. Este funcionario cobra un sueldo dentro de la estructura de Bienestar Oaxaca y simultáneamente lo hacía en las arcas del IEEPO.
A la par figuran concejales en funciones como José Alfredo Nicolás Vera, regidor de Energías Renovables en Juchitán; la síndica procuradora Zoila Gómez Cabrera, además de parientes directos del exdirector y del edil detenido. La nómina educativa terminó convertida en una caja chica para el sostenimiento de una facción política.
Esta escandalosa red de cobros dobles ayuda a entender con claridad las razones por las cuales el grupo político hoy en el poder se opuso con tanto ahínco a la Reforma Educativa impulsada durante el sexenio de Enrique Peña Nieto. Aquella legislación imponía controles rigurosos, censos reales de personal y exámenes de oposición que obstaculizaban el reparto discrecional de plazas. La fiscalización ahogaba la vieja práctica de colocar a incondicionales como profesores o como personal de apoyo a la educación, repartiendo nombramientos de secretarias, auxiliares administrativos o programadores a modo de premio político.
El desmantelamiento de aquellos filtros devolvió a las burocracias locales la libertad para manejar la nómina de las escuelas a su entero antojo. Mientras miles de maestros reales enfrentan carencias en los planteles del Istmo y otras partes del estado, el dinero público terminaba desviado para mantener una red de lealtades políticas. La dignidad que reclama el gremio choca de frente con la cruda realidad de un sistema capturado por el compadrazgo y el abuso administrativo.
Esa lista tiene el poder de demoler por sí sola el mantra cuatroteísta de “no mentir, no robar y no traicionar al pueblo”.