A menos de dos semanas de las elecciones estatales de Coahuila –cuyas campañas le tocaba coordinar, como secretario de Organización de Morena–, Andrés Manuel López Beltrán, conocido por todos como Andy, decidió renunciar al cargo y anunciar que buscará el año entrante una diputación federal por Tabasco.
La decisión sorprendió a más de uno, pues significa que Morena estaría tirando la toalla en los comicios del 7 de junio para renovar el Congreso local, y ni siquiera el apellido López puede sacar a flote las aspiraciones del partido oficial en ese estado norteño, donde gobierna el priista Manolo Jiménez.
López Beltrán ha venido acarreando desprestigio, por sus vacaciones del verano pasado en Japón y los malos resultados de su partido en las elecciones municipales de junio de 2026 en Durango y Veracruz –que también le tocó coordinar–, así como la escasa participación en la reciente movilización de Morena en Chihuahua, en cuya organización se involucró personalmente.
Por cierto, a su llegada al aeropuerto de la capital de ese estado, en vísperas de la realización del mitin, el hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador fue blanco del repudio de los presentes en esa terminal, quienes le gritaron que se largara de Chihuahua y lo obligaron a subir rápidamente a la camioneta que lo estaba esperando, incluso cerrándole la puerta a la presidenta del partido, Ariadna Montiel, quien caminaba detrás de él.
Ayer, en una carta dirigida a la propia Montiel, López Beltrán explicó que su inopinada separación del cargo de secretario de Organización del partido del gobierno se debe a que, “en su momento, en los tiempos que nuestras convocatorias marcan y la ley electoral señala, contenderé por el cargo de diputado federal, por la vía de elección popular en el VI distrito electoral federal del estado de Tabasco, que comprende los municipios de Centro, Jalapa, Tacotalpa y Teapa”.
Otro hecho que antecedió la decisión de Andy es que su papel de palomeador de las candidaturas de Morena para 2027 quedó en entredicho por los recientes cambios en la dirigencia nacional del partido, con la incorporación de Citlalli Hernández, exsecretaria de las Mujeres, como responsable de las alianzas con otras fuerzas políticas.
La carta de López Beltrán concluye con un mensaje dirigido a “mis paisanos de Tabasco”. Dice: “Hoy me llena de felicidad regresar a nuestros orígenes para, junto con ustedes, seguir construyendo desde abajo la Transformación del país”.
¿Qué habrá visto en el camino, que lo hace querer “regresar al origen” y buscar un cargo en el Legislativo, algo que siempre desdeñó su padre? ¿Será que, desde ahora, calcula que necesitará del fuero?
Al remarcar que piensa contender “por la vía de elección popular”, López Beltrán deja claro que no quiere ser postulado a una de las apestadas diputaciones plurinominales, pero tampoco se arriesga a la posibilidad de perder la elección, pues escogió uno de los distritos más seguros del país para Morena, donde el partido guinda triunfó con más de 80% de los votos en los comicios de 2024.
Eso sí, de ser candidato, dejaría sin posibilidad de buscar la reelección a la diputada Tey Mollinedo Cano, quien es una de las 64 legisladoras morenistas que anda apoyando las campañas de sus correligionarios en Coahuila, estado del que Andy acaba de huir. Sin el pedigrí del apellido, la exalcaldesa de Teapa rebasa ampliamente a Andy en preparación académica.
De ese modo, el hijo de López Obrador deja botada la difícil tarea de rescatar para su partido algún distrito coahuilense –en unas elecciones intermedias del mismo tipo de las que el PRI no ha perdido un solo distrito en los últimos 18 años– y la cambia por la comodidad de contender en Tabasco, donde ni siquiera tendrá que hacer campaña, cosa que por lo visto no se le da, sino sólo esperar en la hamaca a que caigan los votos.
Pero más importante que las señales sobre el futuro de Andy es lo que dice este movimiento respecto de la relación entre las dos principales figuras del movimiento gobernante. Porque eso de “volver al origen” suena como bajar del segundo piso para resguardarse en el primero.
