Guerrero: la descomposición
Cuatro periodistas fueron baleados antier en Chilpancingo, luego de cubrir el asesinato de un conductor de transporte público, un tipo de crimen que se ha vuelto cotidiano en la capital de Guerrero, donde priva la extorsión por parte de criminales. Tres de los reporteros ...

Pascal Beltrán del Río
Bitácora del director
Cuatro periodistas fueron baleados antier en Chilpancingo, luego de cubrir el asesinato de un conductor de transporte público, un tipo de crimen que se ha vuelto cotidiano en la capital de Guerrero, donde priva la extorsión por parte de criminales.
Tres de los reporteros fueron alcanzados por los proyectiles y, al momento de escribir estas líneas, dos de ellos se reportaban como graves. El estado se coloca como el segundo peor lugar para hacer periodismo en el país, sólo detrás de Veracruz.
En agosto del año pasado fue asesinado en la misma ciudad Fredid Román Román, director del periódico La Realidad.
El 27 de diciembre fueron secuestrados tres comunicadores vinculados con el medio Escenario Calentano. Dos de ellos fueron liberados luego de 15 días de cautiverio, en Coyuca de Catalán. El tercero, Alan García Aguilar, sigue desaparecido.
En julio pasado, mataron de un balazo en la cabeza a Nelson Matus Peña en Acapulco, fundador del portal noticioso Lo Real de Guerrero, cuando se encontraba en una plaza comercial.
El 6 de noviembre, Gilberto García Pérez, administrador del portal Guerrero Hoy fue atacado en Chilpancingo. Recibió dos balazos en el pecho. La fiscalía estatal le otorgó medidas cautelares, pero la Secretaría de Seguridad Pública se negó a otorgarle elementos de protección. Aún convaleciente y temiendo por su vida, huyó del estado.
A mediados de este mes, tres periodistas y otras tres personas fueron levantados en Taxco y liberados días después, en medio de un clima de intimidación al ejercicio de la crítica, desatado por el grupo delictivo La Familia Michoacana, que, como le conté aquí el lunes, domina la vida pública en ese municipio.
Ayer conversé en Imagen Radio con Abel Miranda Ayala, reportero de El Diario de Guerrero y secretario general del Sindicato de Redactores de la Prensa en la capital del estado. Él es uno de los periodistas que han sido denunciados por la alcaldesa de Chilpancingo, Norma Otilia Hernández, por supuestos actos de violencia en razón de género, luego de que, en julio, se difundiera una fotografía y grabación de audio de una reunión de ella con el líder del grupo delincuencial Los Ardillos.
La misma funcionaria, por cierto, denunció por sedición –como si estuviéramos en los tiempos del presidente Gustavo Díaz Ordaz– a los dirigentes de un sindicato estatal de burócratas, por exigir que el ayuntamiento homologue los ingresos de 200 trabajadores del municipio, los cuales, ante el aumento del salario mínimo, se quedaron rezagados. Aunque usted no lo crea, la fiscalía estatal otorgó medidas cautelares a favor de Hernández, por lo que los denunciados no se pueden acercar a ella ni al palacio municipal.
“Las agresiones contra periodistas van al alza en el estado. Hay quienes parecen creer que al hostigarnos están quedando bien con el Presidente”, me dijo Miranda.
Lo cierto es que no hay antecedentes de un ataque contra periodistas en grupo, como el que sucedió el martes en Chilpancingo. Las cosas en Guerrero están en franca descomposición.
BUSCAPIÉS
*Sobre su reunión del martes en Palacio Nacional, el presidente Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum se vieron obligados ayer a dar explicaciones. El mandatario dijo que ella “tenía interés en platicar conmigo" y que sólo conversaron sobre cosas cotidianas, como la familia, y nada de política. Sheinbaum contó que pasó a “dejar unos documentos" a Alejandro Esquer, el secretario particular del tabasqueño, y que, aprovechando el viaje, pasó a saludarlo. ¿Cómo la ve?
*Cosas sorprendentes pasan en las cifras del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas desde que el presidente López Obrador anunció que se haría “un nuevo censo” en la materia. Entre martes y miércoles, el número de casos en el apartado “personas localizadas con vida” subió en 172, un promedio de siete por hora. También subió en 12 la cifras de “personas localizadas sin vida”, un verdadero milagro, considerando lo precarias que son las bases de datos de ADN para cotejar con los cadáveres.