Futurismo adelantado
Sin haber llegado aún al 40% del periodo para el que fue elegido, el presidente Andrés Manuel López Obrador dio el banderazo a la sucesión. En su conferencia mañanera del jueves pasado, mil 298 días antes de que tenga que dejar el poder, aprovechó el comentario de ...

Pascal Beltrán del Río
Bitácora del director
Sin haber llegado aún al 40% del periodo para el que fue elegido, el presidente Andrés Manuel López Obrador dio el banderazo a la sucesión. En su conferencia mañanera del jueves pasado, mil 298 días antes de que tenga que dejar el poder, aprovechó el comentario de un asistente sobre su cercanía con el pueblo para meterse en el tema.
“Yo estoy satisfecho porque ya hay relevo generacional. Si el pueblo lo decide y el Creador lo permite, yo estoy hasta el 24 y me jubilo, ahí sí a Palenque. Pero jubilar es no volver a participar en nada, no opinar”, afirmó.
“Estoy muy contento, porque hay relevo, porque es de la generación que sigue, no sé si me explico. O sea, yo tengo 67 (años de edad), de 50 para arriba incluso hay mujeres y hombres”, continuó. “Se van a enojar los adversarios, pero la verdad, la verdad, sí hay relevo de este lado; ellos tienen problemas, nosotros no, es un abanico”.
Las expresiones del Presidente sirvieron para reforzar la impresión —y de impresiones se forja siempre la carrera por la Presidencia— de que Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal son los tres políticos con más posibilidades de ganar la candidatura del oficialismo en 2024.
Lo que hizo López Obrador es una anomalía del presidencialismo en esta era constitucional. Ningún mandatario había adelantado tanto el juego de la sucesión porque siempre se ha creído que en el momento en que se da el banderazo comienza el inicio del fin del poder del Presidente en funciones. En los tiempos del partido hegemónico, la designación del candidato presidencial equivalía al nombramiento del siguiente mandatario. A partir del sexenio de Miguel Alemán (1946-1952), el proceso de la sucesión se ponía en marcha a partir del quinto informe de gobierno. Los periódicos, controlados entonces desde la Secretaría de Gobernación, comenzaban a hablar de las cualidades de los prospectos y a especular sobre sus posibilidades.
Sólo dos candidatos, José López Portillo y Miguel de la Madrid, fueron destapados en septiembre; dos más, Ruiz Cortines y Salinas de Gortari, lo fueron en octubre, pero la mayoría debió esperar hasta el mes de noviembre. En el caso de Luis Donaldo Colosio, ya muy al final de ese mes.
Es cierto que el presidente López Obrador ha hablado sobre su retiro desde antes de que asumiera el poder, con frases como “no me voy a reelegir”. Sin embargo, llama la atención que el mandatario que más poder ha concentrado en décadas sea el que más pronto dé señales sobre quiénes tienen la oportunidad de “continuar la transformación”.
Tiene razón el Presidente en que la oposición no cuenta, hasta ahora, con una figura bien posicionada para dar la batalla en 2024, pero, al mismo tiempo, está claro que, al hablar del “relevo generacional”, abrió la puerta para que se desate la lucha por el poder en el oficialismo. De por sí ya era evidente la pugna entre las facciones de Sheinbaum y Ebrard, con Monreal como un expectante tercero en discordia.
Esto se ha hecho muy evidente en el protagonismo sobre la obtención de las vacunas contra covid. Hace unas semanas, pregunté a una fuente del gobierno federal por qué se realizaban ceremonias de recepción en el aeropuerto capitalino cada vez que llegaba un lote de vacunas. ¿No se corre el riesgo de provocar el choteo de la opinión pública?, pregunté.
—Es que el mensaje no es para la opinión pública. Es una lucha interna. Si no va uno de los bandos a reclamar la paternidad de la obtención de uno de los lotes, lo hará el otro. No pueden dejar de ir. Todo tiene que ver con el juego de la sucesión presidencial.
Un último apunte: el futurismo encanta a los mexicanos y, en él, la decisión del presidente en turno tiene un peso fortísimo, pero ha sido muy frecuente que el mandatario tenga que conformarse, al final, con el resultado menos malo, no el que quisiera.
buscapiés
Toro y el Llanero Solitario cabalgan juntos en la elección de Guerrero. Algunos pensaban que había posibilidades de que a Félix Salgado Macedonio le retiraran la candidatura de Morena, por las graves acusaciones que enfrenta, pero desde el principio quedó claro que, en cuestión de apoyos, él contaba con lo “mero principal”: el respaldo irrestricto de Kimosabi. Al partido no le quedó sino plegarse al indulto. Ya veremos qué opinan los electores de Guerrero y qué hace la Fiscalía del estado.