De Trump para México: “Necesitan hacer más”
Las acciones que realizó el gobierno mexicano durante un mes, a partir del 3 de febrero, a fin de evitar que Donald Trump impusiera un arancel general de 25% a las exportaciones del país, no solamente no alcanzaron para lograr ese objetivo, sino que el presidente ...

Pascal Beltrán del Río
Bitácora del director
Las acciones que realizó el gobierno mexicano durante un mes, a partir del 3 de febrero, a fin de evitar que Donald Trump impusiera un arancel general de 25% a las exportaciones del país, no solamente no alcanzaron para lograr ese objetivo, sino que el presidente estadunidense no las agradeció para nada.
Anoche, en el primer discurso de su segundo cuatrienio ante el Congreso de Estados Unidos, afirmó: “Hace cinco noches, gracias a nuestra política arancelaria, las autoridades mexicanas nos entregaron a 29 de sus peores criminales. Quieren que estemos contentos”.
México no sólo trasladó a esos 29 reos —estirando su marco legal—, sino que lo ha seguido haciendo esta semana. Asimismo, desplegó desde el 4 de febrero a miles de militares en la frontera norte del país para contener la migración y el tráfico de drogas; decomisó grandes cantidades de estupefacientes; descubrió y destruyó unos 60 narcolaboratorios y detuvo a cerca de 800 presuntos miembros del crimen organizado.
Como le digo, nada de eso alcanzó para que no entraran en vigor los aranceles en el primer minuto de ayer martes, aplicados lo mismo a México que a Canadá y a China, países que, según Trump, son responsables del tráfico de fentanilo que ha matado a decenas de miles de personas en la Unión Americana. “Necesitamos que México y Canadá hagan más”, demandó el mandatario en un discurso que duró unos cien minutos, tocado por expresiones mesiánicas y que dejó ver la gran división política que existe en Estados Unidos.
No hubo en el mensaje una sola rama de olivo para México, ni la más mínima esperanza de que la medida se podría atemperar, a pesar de que el vecino del sur pudiera “hacer más” para atender la lista de exigencias de Trump.
Ayer casi perdió cualquier fuerza la impresión que muchos han tenido de que los aranceles son una simple herramienta de negociación para él. Más bien quedó claro que Trump cree en los aranceles por sí mismos, inspirado por el legado del asesinado presidente William McKinley, cuya gestión (1897-1901) se caracterizó por un fuerte proteccionismo comercial.
Dedicó varios minutos a hablar de la tanda de aranceles que vienen en el curso del próximo mes: los compensatorios, que podrían castigar a México por cobrar el IVA, así como aquellos que se aplicarán a los automóviles, el acero, el aluminio, el cobre y los productos agrícolas, entre otros.
“Los aranceles —comentó— no sólo son para proteger nuestra economía, sino para proteger el alma de nuestro país”. Y dijo estar consciente de que su aplicación provocará “disrupciones”, pero que éstas serán pasajeras.
“Muchos países nos cobran aranceles muy altos”, continuó. “Este sistema no es justo para Estados Unidos. Todo lo que nos cobren, se los cobraremos de vuelta. Si nos sacan de sus mercados, los sacaremos de los nuestros”. Y agregó: “México y Canadá reciben subsidios de nuestra parte. Eso ya no va a pasar”.
Fue más duro que nunca con México. No sólo insistió en que nuestro país es responsable de la crisis por fentanilo que vive la Unión Americana, sino repitió, en términos incluso más severos que antes, que “al sur de nuestra frontera hay un territorio —no dijo un país— completamente dominado por los cárteles; ellos tienen el control total, y es momento de que Estados Unidos libre una guerra con los cárteles”.
Luego sostuvo que su política ha reducido en niveles históricos la migración no autorizada y que eso es gracias a él. “Escucharon mi voz y decidieron no venir. Los demócratas decían que se necesitaba una nueva legislación, pero lo que en realidad se necesitaba era un nuevo presidente”.
No, no parece que Trump esté dispuesto a negociar la aplicación de aranceles. Ayer amenazó a Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, quien anunció la aplicación de aranceles recíprocos contra las importaciones estadunidenses, con incrementar aún más las sanciones a ese país si es que cumple con esa medida.
¿Qué hará México ante esto? ¿Romperá con Trump, con todos los riesgos que eso implica, o seguirá la instrucción de “hacer más”, incluso sabiendo que nada será nunca suficiente?