Hoy se cumplen diez meses de la desaparición de Carlos Emilio Galván Valenzuela, el joven duranguense que entró en el baño de un restaurante de Mazatlán —propiedad de un miembro del gabinete del gobernador sinaloense Rubén Rocha Moya— y de quien no se ha vuelto a saber desde entonces.
En lo que va del actual sexenio, más de 20 mil personas se han esfumado en este país. De ellas, dos mil 789 tenían entre 20 y 24 años, rango de edad al que pertenece Carlos Emilio. Son jóvenes que apenas estaban entrando en la edad productiva cuando se perdió su rastro.
Junto con ese grupo figuran los individuos de entre 25 y 29 años, que el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas —dependiente de la Secretaría de Gobernación—señala con dos mil 851 casos. Se trata del grupo mayoritario de los nuevos ausentes.
Los menores de edad desaparecidos en los últimos 22 meses son 3 mil 503, de acuerdo con la misma fuente. De ellos, poco más de 2 mil tenían entre 15 y 17 años cuando fueron sustraídos.
Si se divide por género el total de los 20 mil 382 desaparecidos en el presente sexenio, 15 mil 762 son hombres y 4 mil 614 son mujeres. Las edades en las que hay un mayor número de personas ausentes son: 27 años para los hombres (513 casos) y 15 años para las mujeres (375 casos).
Las entidades con el mayor número de sustracciones ocurridas de octubre de 2024 a la fecha son el Estado de México, con 2 mil 309; Sinaloa, con mil 687; Michoacán, con mil 588; Ciudad de México, con mil 565; Baja California, con mil 523; Guanajuato, con mil 217; Sonora, con mil 213, y Nuevo León, con mil 110.
Entre los desaparecidos en este sexenio hay 555 extranjeros. El Registro da cuenta de 136 estadunidenses, 105 colombianos, 85 venezolanos, 56 hondureños, 36 guatemaltecos, 31 cubanos, 17 salvadoreños y 11 ecuatorianos, entre otros.
Si se compara el arranque de los sexenios más recientes, el periodo actual es el que concentra el mayor número de desaparecidos, con 20 mil 382. Le siguen el de Andrés Manuel López Obrador, con 14 mil 920; el de Enrique Peña Nieto, con 8 mil 653, y el de Felipe Calderón, con mil 761. La curva sexenal del horror no se ha detenido: el problema de las desapariciones ha ido creciendo administración tras administración hasta rondar, incluidos todos los casos de este siglo y el anterior, los 130 mil.
A las dudas sobre la veracidad de las cifras oficiales de homicidios —de las que di cuenta ayer aquí— se suma una tragedia innegable. La crisis de las desapariciones, que recibe una atención escasa, si no es que nula, por parte de las autoridades, no hace otra cosa sino engrosar la impresión de que el control de la inseguridad tiene una alta dosis de exageración.
México, por desgracia, sigue siendo un país donde un joven puede desaparecer en el baño de un establecimiento comercial, o, como le sucedió hace unos días al empresario inmobiliario Ricardo Cavazos Talavera, en Zapopan, Jalisco, esfumarse al acudir a mostrar un terreno en venta a un supuesto cliente interesado.
BUSCAPIÉS
La actual visita a México del cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, ha avivado el interés en un viaje apostólico del papa León XIV a México. Difícilmente el Pontífice se prestará a venir al país en año electoral, pero eso no quita que en el oficialismo se froten las manos, pensando en eso y en cómo podrían beneficiarse políticamente. Se dice que uno de los más activos en ese sentido es Pedro Mena Alarcón, jefe de la Unidad de Asuntos Religiosos del gobierno del Estado de México, priista converso al morenismo y encargado de canalizar, hacia los obispos que se dejen, cualquier cosa que haga falta para irrigar una relación pragmática con la Cuarta Transformación.
