Reflexiones IV. Una pequeña vida
Todo lo que elegimos cada día repercute en nosotros mismos, desde lo más insignificante hasta lo más complejo, desde qué elige uno pensar al levantarse hasta cómo decide hacer un recuento, al final del día, de lo vivido.
Cada día es una pequeña vida.
Horacio
La vida tiene tantos significados como experiencias existan, cada cual la define de acuerdo con cómo desea verla, sentirla y vivirla, en cómo afronta su día a día y, sobre todo, en las decisiones que toma. No hay decisión que resulte a corto, mediano o largo plazos el inicio de algo nuevo, incluso si eso que se elige es sólo una parte más del eslabón de otros acontecimientos.
Todo lo que elegimos cada día repercute en nosotros mismos, desde lo más insignificante hasta lo más complejo, desde qué elige uno pensar al levantarse hasta cómo decide hacer un recuento, al final del día, de lo vivido, por eso quizá tiene tanta razón Horacio en que cada día es una pequeña vida.
No hay fórmulas para el éxito, tanto los atajos como las elongaciones traen consigo siempre un final y una vuelta a empezar, lo importante es siempre esto último, respetar cada día y volver a empezar, con lo aprendido, con la lección, con los cambios, con las nuevas oportunidades. Habrá días buenos, otros que no lo son tanto, sin embargo, hay que seguir, lo interesante es elegir la actitud con la que uno elige hacerlo diariamente, pase lo que pase, ésa es la disciplina a la que debemos asirnos, porque no siempre se tiene quien lo anime o lo escuche a uno, cada cual tiene sus tribulaciones. Por eso insisto en que en la vida hay que tener la esperanza de los nuevos comienzos y el talento para seleccionar aquellas normas personales que le mantengan a uno en la disciplina de elegir lo mejor que le sea posible cada día.
Sin desmerecer cada norma electa, en lo personal, sí le digo, mantenga todo sencillo, alineado a los básicos que mejor le hagan sentir consigo mismo y le construyan. No hacer daño, ser feliz, hacerlo todo desde el amor, reconocer siempre la valía del otro, ser agradecido… Esas pequeñas cosas que a todos nos hacen bien.
En este mundo polarizado, donde todo parece, por un parte, tan permisivo y, por la otra, tan prohibido, hace falta tener un carácter muy bien definido para no sucumbir ante las tempestades, ante la incertidumbre, ante la velocidad de los cambios, pero también ante cosas tan simples como el temperamento de otros o sus manías o sus formas. Hay que aprender a mantener la calma, a dar lo que otros no dan: sonrisas, palabras de aliento, apoyo, una simple buena escucha, un “¿en qué puedo ayudarte?”, un “¿necesitas algo?”, un “gracias”, un “por favor”… Esos pequeños detalles que marcan la diferencia en nuestras vidas y en las de los demás, el respeto que todos merecemos, la claridad que todos pedimos, la verdad que todos necesitamos, el amor que todos podemos dar. Por eso hoy le invito a aprovechar sus días, a tomar buenas decisiones, a mantener lo genuino y simple de la vida, vivo, a estar en la vida de la mejor manera posible, a respirar más profundo, a mirar todas las caras de una misma situación, a ser fuerte, a ser disciplinado.
Sólo tenemos el pasado asegurado, ése no va a cambiar, quizá y con suerte podamos arreglar algo de sus consecuencias, pero poco más, hay que enfocarse mejor en el presente que edifica, en su premura diaria, el futuro. Agradezca cada tiempo, fluya y sienta la vida, no futurice nunca en vano, aléjese del hubiera y blíndese ante la apatía de otros, ante la negatividad, la confusión, los juicios o las críticas, reúnase con grupos que saquen lo mejor de usted, cuide su mente, su cuerpo y su vida espiritual… y manténgase enamorado, de su profesión o de su pareja, de un gusto o de lo que usted elija, y encuentre siempre ese lugar que le motive, le inspire, le saque una sonrisa y le permita un tiempo para conocerse a usted mismo mejor… el amor tiene eso… que de alguna manera nos muestra quiénes somos y de lo que somos capaces, yo lo hago con la vida, por eso la elijo una y otra vez sobre todas las cosas, en estos cada día que me permiten vivir tantas vidas. Como siempre, usted elige. ¡Felices reflexiones, felices vidas!
