Propósitos II… El cambio

La flexibilidad mental es una de las capacidades del encéfalo que permite ajustar de manera eficiente los procesos cognitivos y la conducta

Todo cambia, nada es.

Heráclito de Efeso

Todos sabemos que debemos cambiar. Si no cambiar, mejorar, transformar, reinventar… pero es claro que sabemos que no podemos seguir impávidos frente al presente y el futuro de nuestras vidas. Y hay básicamente tres maneras de cambiar: el primero, porque la vida y sus circunstancias lo obligan, es el cambio repentino, el imprevisible, quizá el más complicado; el segundo es el cambio por adaptación, ése es casi de forma inconsciente, es mucho menos doloroso que el primero y menos consciente también; y el tercero, el mejor de todos y el que más labor requiere de nosotros mismos, el cambio voluntario, aquél que de forma consciente elegimos.

De todos ellos, la plasticidad cerebral o el ser flexible cognitivamente es la clave. No es necesario saberlo todo, lo que sí es necesario para nuestra evolución es estar abiertos a esos cambios, es decir, hacer a un lado el deseo desesperado de controlarlo todo, de prever cada milímetro, el perfeccionismo inalcanzable, el deseo de cambiar a los demás, la frustración ante los imprevistos, la parálisis frente a la incertidumbre… las conductas obsesivas, los pensamientos rumiantes, el estrés innecesario, la acumulación del miedo, el arraigo a las zonas de confort, el pensamiento errático, las emociones dependientes, las estadísticas de tendencia al fracaso, la estrechez mental, racional y emocional, la inmediatez insostenible y, por supuesto, el insomnio producto del desasosiego de todo lo anterior… No, créame, es inviable seguir viviendo de esa manera, y peor aún, intentar meter en agenda cada uno de esos cambios, lo que sí podemos hacer es acudir a la flexibilidad mental, que trae consigo grandes beneficios. Empecemos por lo básico.

La flexibilidad mental es una de las capacidades del encéfalo que permite ajustar de manera eficiente los procesos cognitivos y la conducta ante contextos y situaciones que resulten novedosas, inesperadas y/o inestables, con el fin de adaptarse al entorno y las demandas que surjan. Lo interesante es que reestructura nuestros conocimientos previos, a la vez que se asimilan nuevos aprendizajes, al tiempo que nos permite trabajar diversas tareas en paralelo o a lo largo de un proceso sucesivo, todo ello sin que el cerebro se sobrecargue y sin interferencias. Además, está relacionada con la inteligencia fluida, es decir, influye en la velocidad del razonamiento al momento de resolver problemas novedosos de forma eficaz. La flexibilidad mental también tiene que ver con la metacognición, esto quiere decir que influye en los procesos cognitivos como el control de conducta, el conocimiento, la concientización y el aprendizaje, entre otros. Lo anterior demuestra que todos podemos cambiar, todos contamos con estas capacidades de forma innata, la voluntad de hacerlo será el detonante y la diferencia.

Y lo que es más relevante, si usted quiere cumplir con sus propósitos de este año, necesita de la flexibilidad mental, ya que es la protagonista en las funciones ejecutivas, las cuáles nos permiten hacer planes, establecer metas y objetivos y, sobre todo, ponerse en marcha en dicha realización, incluso permite valorar las propias acciones a lo largo de cada proceso, aprender de los errores, corregirlos y evitar que vuelvan a cometerse. Y le diré más…

Dejemos de querer abarcarlo todo y centrémonos en este aspecto, abrir nuestra mente, permitir la permeabilidad de lo nuevo, de las ideas, de las creencias, de las dudas, sólo intentando algo nuevo y cambiando nuestra manera de operar física, mental y emocionalmente… créame, un universo nuevo se abre ante nosotros, y hagámoslo confiando en quiénes somos, en la perfección de nuestro ser, eso es fluir en la vida, lo que debamos aprender será absolutamente necesario, y valdrá la pena intentarlo, de ello depende no sólo el éxito de lo que nos hayamos planteado, sino también el placer de vivir la vida dentro de un espacio de nuevas experiencias y oportunidades, eso sin contar que nos ayuda a nuestra propia evolución y a una sobrevivencia mucho más feliz y significativa. Por eso hoy simplemente le invito a abrir su mente a lo nuevo y ver y sentir lo que sucede. Como siempre, usted elige…

¡Felices cambios, felices vidas!

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