Propósito 8: libertad
Edifique su pensamiento y sus emociones acorde con lo que quiere en la vida.

Paola Domínguez Boullosa
La coach
Sólo es digno de libertad
quien sabe conquistarla cada día.
Goethe.
La libertad es la facultad natural que tiene el ser humano para obrar de una manera o de otra, y de no hacerlo, por lo que es responsable de sus actos. Es el estado o condición de quien no es esclavo ni está preso, es la falta de sujeción y subordinación, es el derecho de valor superior que asegura la libre determinación de cada uno. La libertad también es de quien se presenta con franqueza, claridad y autenticidad, es la soltura, la destreza y la facilidad con la que algunos manifiestan su esencia y se desenvuelven en la vida.
La libertad es así… básicamente, la capacidad de elegir en cada momento sobre uno mismo y sobre el desenlace de las circunstancias para sí. Y esa capacidad debe sustentarse con coherencia y habilidad, a fin de mostrar su propia esencia y estilo personal.
La libertad no es simplemente elegir, sino elegir asumiendo que esa decisión es absolutamente personal y que, por esa razón, todo lo que de ahí surja le pertenece y lo hace responsable.
Por eso la libertad no es para todos, sólo para algunos… sólo para aquellos que realmente no son esclavos de los pensamientos ajenos, de los comentarios, juicios o ideas; sólo para aquellos que se permitan ser quienes son, sólo para los coherentes entre lo que piensan, sienten y hacen, para los auténticos, para aquellos que no se subordinan al arbitrio ajeno, los que imponen su criterio en sus decisiones personales, los que saben reconocerse a sí mismos en sus aciertos y en sus errores, esos para los que todo es posible, esos que responden, que cambian y que no temen transformarse. La libertad es, sobre todo, para aquellos que eligen todos los días sobre su vida.
Por eso no… la libertad no es para todos, sólo para los que saben decir no cuando es no y sí cuando lo es. Porque uno se hace más libre en la medida que impone sus límites, en la medida en que respeta su propia vida y la vida de los demás. Sí… la libertad es sorprendentemente una cuestión de límites personales, aceptados, respetados y unilateralmente asumidos gracias a un reflexivo conocimiento de sus propias experiencias.
Por eso hoy le invito a ser libre y a vivir en libertad. Edifique su pensamiento y sus emociones acorde con lo que quiere en la vida y diríjase, sin ningún reparo, hacia esa libertad; respete, y respétese, edúquese en sus potencialidades y desarróllelas, que su única competencia sea usted mismo cada día, que sus palabras acompañen sus acciones, que sus sentimientos se expresen, que sus emociones estén bien examinadas y que su pensamiento persistentemente sea selectivo.
Recuerde que es libre quien se conquista a sí mismo todos los días y conquista esa libertad de elección. Elija a su favor, sea justo, ecuánime y por ninguna razón permita que las circunstancias lo controlen y mucho menos que alguien más decida por usted. Planee la vida que quiere y hágalo, encauce cada día su esencia a ese destino y disfrútelo… y disfrútese… porque la verdadera libertad es ese estado de plenitud en el que uno mismo asume el rumbo y control de su propia vida, hágalo, no importa el lugar en el que hoy esté… importa que su voluntad y su determinación acompañen sus elecciones cada día.
Quien es libre comprende que siempre existe una posibilidad de elección, por eso elija efectiva y eficazmente lo que mejor convenga a su vida y hágalo sin miramientos, ésa es su mayor responsabilidad. Como siempre, usted elige.
¡Felices conquistas, felices libertades!