Noche de amor IV… lo nuevo

Aproveche este cierre y este nuevo comienzo…

Cuando todo parece terminado, surgen nuevas fuerzas. Esto significa que vives.

Franz Kafka

El rey romano Numa Pompilio durante su reinado del 715 al 673 a.C, revisó el calendario republicano y romano y convirtió a enero en el primer mes del año en lugar de marzo, con esta nueva tradición se rendía honor a Jano, dios romano de todos los comienzos. Más adelante, los cristianos medievales buscaron un mayor significado religioso y así, en 1582, el papa Gregorio XIII creó un calendario que estableció el 1 de enero como el día de Año Nuevo. No obstante, hay países y religiones que conservan sus fechas tradicionales para celebrar su año nuevo.

Lo importante a resaltar es el mensaje universal de ésta y otras fechas en las que llega el día señalado. El mensaje suele coincidir con la idea de agradecimiento, de renovación y de esperanza… de cierres y de comienzos. En lo personal, reconozco mi fascinación por los cierres y los comienzos, creo que son herramientas maravillosas con las que todos contamos y en las que, a lo largo de la vida hemos de volvernos potencialmente objetivos en su profundo valor, porque la vida misma tiene ese mismo ciclo, esas mismas dos verdades que no asumimos hasta que algo amenaza con arrebatar ese espacio entre el nacer y el morir al que llamamos vida. Y créame, la vida acelera su desdicha negando los cierres necesarios y las oportunidades que ofrecen los nuevos comienzos.

El año nuevo es una nueva oportunidad, una posibilidad abierta… y una que no amenaza la existencia, una que no deja esa lección —a veces dura— que nos pone de rodillas y nos obliga a reconocer nuestra propia vulnerabilidad, ésa que no duele, que, por el contrario, se celebra, se abraza, se musicaliza, se festeja… ¡qué suerte tenemos de poder llegar un año más a esta celebración, a este cierre y a este nuevo comienzo!

La reflexión, el análisis, los aprendizajes, los planes, los deseos, los propósitos… ya son algo personal, y sí, como siempre le digo, usted elige. Mi mensaje es más bien una invitación amplia hacia tres objetivos. El primero, valore su vida; el segundo, sepa a ciencia cierta en qué lugar se encuentra en ella, porque la vida per se carece de sentido y es uno el que debe dárselo, y el tercero, a partir de los dos anteriores, agradezca, se renueve y tenga esperanza. Sobre los primeros dos objetivos no puedo explicarle nada, lo que vale su vida para usted es sólo suyo al igual que el lugar donde se encuentra en ella, lo que sí debo ampliarle es el significado del agradecimiento, la renovación y la esperanza.

El agradecimiento es un sentimiento de gratitud, y el simple acto de dar las gracias, edúquese en el agradecimiento a los demás que le acompañan y a usted mismo por haber librado sus propias batallas, por el esfuerzo, la tenacidad, la resiliencia, la paciencia, por todos los momentos que se ha elegido sobre todo lo demás y por su fortaleza ante la resistencia que implica el seguir siempre adelante… la renovación es dar nueva vida o vigor, es regenerar, restaurar, dar nueva energía a usted y sus cometidos… es transformarse, reinventarse… dejar de ser lo que se era, se pensaba y se sentía por algo mejor que acompañe más atinadamente sus ilusiones, sus metas. Es ser la persona que su vida necesita. Y, por último, la esperanza. La esperanza es el estado de ánimo que surge cuando se presenta como alcanzable lo que se desea… recuerde: alcanzable.

Y sí, todo se trata de elegirse y de elegir, todo se trata del valor que le damos a la vida y a nosotros mismos, todo se trata de la capacidad que tengamos de querer hacer de uno mismo y del tiempo que tenemos la mejor de las elecciones. Aproveche este cierre y este nuevo comienzo… comprométase sólo con aquellos propósitos que le motiven y sean eje central para modelar su vida hacia sus prioridades y ésos que le permitan seguir evolucionando en un mejor ser humano, porque, al final, de eso se trata la vida, de ser mejores, de sentirnos mejor, de hacer el bien, de mejorarnos a nosotros mismos y a todo y todos los que nos rodean… y sí de tener una buena vida o una vida buena. Como siempre, usted elige.

¡Felices noches, felices vidas!

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