Los básicos VI. El sentido del humor

Es triste que no hayamos comprendido que los mejores discursos siempre son aquellos que apelan a la emotividad, a la humanidad y a la simpatía

La función química del humor es ésta:

cambiar el carácter de nuestros pensamientos.

Lin Yutang

El sentido del humor es una actitud que nos permite enfrentar diversas situaciones de la vida sin sucumbir frente a las dificultades. Las personas con sentido del humor son personas resilientes con absoluta capacidad de salir adelante, no es que no padezcan o no sean conscientes de los momentos delicados de la vida, sino que su forma de mirar esas circunstancias es positiva, esperanzadora y dotada de certezas. Así, la mayor fortaleza de las personas con sentido del humor es su capacidad de interpretar la realidad desde la alegría, la picardía, el entusiasmo. Señala el tan respetado y querido doctor Enrique Rojas, que el sentido del humor es patrimonio de los inteligentes y de las personas flexibles, tolerantes y poco rígidas.

En este mundo globalizado, dónde la escala de valores, principios y prioridades se ha ido desplazando del ser al tener, no es de extrañarse que el estrés, lo urgente, lo rápido… invite a la irreflexión, causa suficiente para mantener suprimido el sentido del humor, y no sólo eso… triste que no hayamos comprendido que los mejores discursos siempre son aquellos que apelan a la emotividad, a la humanidad y a la simpatía, eso que tanta falta hace a quien insiste en vivir sumergido en la ansiedad, la agresividad y la inmediatez. Todos necesitamos un remanso de paz, de risas, de buen humor. Son profundamente admirables aquellos que saben caminar por la vida con una buena actitud con la simpatía por bandera, con esa agudeza mental, esa gracia que invita  siempre a un espacio desenfadado y feliz, esas personas que saben ver el lado positivo, sacar la risa fácil, esos que aún en los peores momentos siempre son atinados en lo sensible y lo vulnerable de cada uno y no… éstas no son las personas que se ríen de los demás, sino las que tienen la suficiente autoestima para reírse de sí mismas y convertir sus peores tragedias en un maravilloso stand up. Y no son sólo personas agradables, fuertes e inteligentes, son también personas sanas, porque dentro de esas increíbles habilidades poseen la capacidad de transformar sus pensamientos, redireccionarlos y generar mejores soluciones y perspectivas. El mundo no se cierra en banda para quien tiene el poder de autocontrolar lo negativo.

Además, el sentido del humor hace bien, relaja los músculos, libera endorfinas, dopamina y serotonina, ayuda a la retención conceptual, activa zonas del cerebro para detectar posibles errores y encontrar mejores soluciones, mejora los entornos sociales, nos permite conectar con mayor claridad con nuestras emociones y nuestro interior, relaja el sistema nervioso, fortalece el sistema inmunológico y empodera la autoestima… en fin, que tener una actitud comprometida con la alegría nos permite vivir mejor. Y eso es también una elección personal, uno elige como decide mirar la vida sus enfoques y perspectivas y, sobre todo, cómo elige asumir las circunstancias hostiles.

Por eso hoy le invito a eso… a reír, a tener una buena actitud, a desarrollar un buen sentido del humor que incremente su calidad de vida. Créame no todo es tan importante, ni tan urgente, y mucho menos tan grave, la felicidad es una elección, igual que las caras largas que algunos insisten en portar cada día.  Para ser feliz y disfrutar no se necesita que suceda nada a favor, ni tampoco nada extraordinario, se necesita que uno tenga esa disposición realista, objetiva y positiva. Porque no es que el buen sentido del humor obnubile la realidad, no, todo lo contrario, el que tiene buen sentido del humor pierde eso que a la mayoría de las personas les intimida: el miedo. Deje de someter su felicidad a las circunstancias, mejor elija desafiarlas desde otro lugar, desde la absoluta permanencia en un estado de bienestar. Como siempre, usted elige.

 ¡Felices básicos, felices vidas!

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