Los básicos V. La pasión

La pasión es aquello que nos permite trascender, porque no es exactamente que su misión sea alcanzar eso que tanto deseamos, sino en quién nos convertimos durante ese proceso

Las pasiones son los viajes del corazón.

Paul Morand

Pocas, muy pocas cosas en los seres humanos, son capaces de conectar tan correctamente nuestros tres cerebros en uno como la pasión. Sí, tres: el cerebro instintivo, el cerebro emocional y el cerebro racional, podríamos pensar que la pasión es algo más primario, pero no; la verdadera pasión tiene la capacidad de enlazar a los tres en una consonancia casi perfecta. El cerebro primitivo, o instintivo, que nos permite la supervivencia y nos da la impulsividad; el cerebro emocional o límbico, donde se asientan las emociones que se activan ante los estímulos, este cerebro sólo se enfoca en eso, en el sentir del momento sin ninguna otra perspectiva y, por último, el cerebro racional, éste se activa después de los anteriores y es el que nos permite ordenar, pensar, analizar, planear y dirigir nuestra vida, es exactamente el que le da sentido a esa impulsividad y perspectiva a esas emociones.

La pasión es una emoción intensa que nos mueve a hacer aquello que nos hace sentir vivos. Así, la belleza de la pasión es el poder que tiene de permitirnos sentir que sentimos y el saber qué es aquello que nos provoca ese sentir. La pasión tiene una gran verdad, en la cual recae toda su importancia. La pasión es como un buen amor, nos expande, nos transforma y saca lo mejor de nosotros mismos; nos motiva, nos impulsa a seguir adelante, a superar los obstáculos, a desafiar los imposibles… a sanar.

Y la pasión va más allá, nos permite encontrar el sentido de nuestra vida, nuestro propósito, nos conecta con lo más profundo de nosotros mismos y con lo que nos rodea, tiene ese algo enigmático que nos engrandece y es la satisfacción, la felicidad y la paz mental de sabernos en el lugar correcto, en el momento indicado y enfocados en aquello que nos hace sentir valiosos y productivos, es ese lugar al que pertenecemos y nos pertenece.

La pasión es aquello que nos permite trascender, porque no es exactamente que su misión sea alcanzar eso que tanto deseamos, sino en quién nos convertimos durante ese proceso. En quién nos transforma esa pasión, en qué hemos estado dispuestos a dejar por ello, a trabajar por ello, a cambiar, a mejorar a desarrollar… no es tanto la meta en sí, sino el camino, las historias que encierra cada una de nuestras pasiones son las que hilan y dan sentido a nuestra vida, son esas que materializan el potencial de nuestra esencia y son esas que, nos reconfortan para siempre.

A la pasión en la vida hay que darle su lugar, porque es ella la que ha atizado las fuerzas para intentarlo una y mil veces, la que ha accionado los mecanismos a pesar del miedo y los ha vencido, es ella  la que nos ha permitido disfrutar de las mejores victorias, y también la que ha invitado a las más grandes reflexiones, la pasión ha sido nuestra mayor y mejor compañía en el logro de nuestros anhelos; y sí, la pasión es mucho más que una simple elevación del pulso o un epicentro de descontrol en nuestras entrañas… es eso que nos lleva al mejor lugar, al que hemos elegido libremente y por el cual hemos trabajado sin descanso y sin resentirlo… ésa es otra de sus virtudes, la pasión, como el buen amor, no duele, no hiere, no cansa… nos crece en la alegría y  reconforta en los momentos bajos. Para las pasiones tampoco existe el tiempo…

Por eso hoy lo invito a reconocer y a alimentar esas pasiones que hacen de usted mismo y de su vida su mejor lugar. Créame, la vida merece ser vivida a ese nivel de máximo entusiasmo. Sí, se necesita talento, sí, también se necesita inteligencia, pero lo que más se necesita es un firme compromiso con uno mismo, un respeto absoluto por nuestros sueños y una claridad precisa que descanse en la coherencia del ser, del hacer, del sentir y del pensar y, por supuesto, valentía para imponer esos principios y valores rectores que multipliquen el poder que cada uno lleva dentro. Como siempre, usted elige… ¡Felices básicos, felices vidas!

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