Los básicos II. La actitud
La actitud es la disposición mental y emocional hacia nosotros mismos y todo lo que nos rodea, independientemente de las circunstancias. Es qué elegimos hacer con lo que nos sucede, cómo decidimos interpretar la realidad y cómo accionamos frente a ella.
La debilidad de actitud se vuelve debilidad de carácter.
Albert Einstein
Actitud es el comportamiento que emplea un individuo frente a la vida. Al ser un comportamiento, éste se elige, y no sólo eso, sino que se forma, se hace. La actitud es la disposición mental y emocional hacia nosotros mismos y todo lo que nos rodea, independientemente de las circunstancias. Es —en palabras llanas— qué elegimos hacer con lo que nos sucede, cómo decidimos interpretar la realidad y cómo accionamos frente a ella.
Se habrá dado cuenta de que su estado de ánimo y sus emociones influyen profundamente en sus pensamientos y viceversa, todo ello desde el lugar equivocado le envuelve en un juego macabro del insignificante poder y dominio absoluto del ego. Esos arranques coléricos, esas ansiedades intempestivas, esa falta total de autocontrol y, finalmente, ese inquietante vacío que deja en uno mismo y en los demás el comportamiento desbordado de quien no eligió respirar profundamente y pensar en su siguiente paso.
Créame, hay salidas de tono que no tienen vuelta atrás, oportunidades que sólo se presentan una vez en la vida y momentos que no tienen derecho de réplica. Su reacción siempre será más valiosa que la intención que cualquiera haya tenido para provocarle, pero depende de usted, de lo que usted y sólo usted elija. No es más valiente quien más grita o el que pretende imponer su poder o su dominio… Ser valiente es ser capaz de elegir su mejor actitud frente a cualquier circunstancia. Y la mejor actitud siempre será aquella que le permita dar el siguiente paso, centrar la atención, vivir en el aquí y en el ahora y regular sus estados emocionales con el fin de gestionarlos a su favor.
La actitud, como le he mencionado, se forma en esa elección diaria de conocerse a uno mismo, de saber en qué zonas somos más o menos sensibles, cuáles son nuestros detonantes, de dónde vienen y, sobre todo, entender sus orígenes para hacerlos conscientes y poder trabajarlos. Sólo si somos capaces de dominarlos nosotros mismos podremos impedir que algo o alguien más lo haga. La actitud necesita autoconocimiento, valentía y, primordialmente, una elección de cambio de comportamiento, alineado más a lo que realmente nos beneficie que a lo que termine por envilecernos a nosotros mismos… los demás no tienen nada que ver. Su actitud le construye únicamente a usted y de ella depende su evolución o involución.
Puede seguirse aferrando al pasado, puede continuar en su zona de confort, puede seguir peleando con la vida y con los demás o puede sumergirse en la resignación o bien, sólo si se atreve, puede probar la aceptación de sí mismo y de los demás, enfocarse únicamente en lo que puede modificar y abrazar la incertidumbre, se sorprenderá de ese otro básico cuando llegue el momento.
Por eso hoy le invito a estudiar su actitud, a dejar de querer abarcarlo y controlarlo todo, a permitir que le domine lo peor de sí mismo, ya sean sus fortalezas mal encauzadas o sus debilidades, aprender a gobernarse a uno mismo es el mayor poder que puede tener frente a la vida. Créame, cuando no sepa qué ponerse, póngase la actitud correcta, es un básico indispensable en el guardarropa de su pensamiento y de sus emociones, va con todo, elija el que sea de la mejor calidad, que resalte en usted sus cualidades y, sobre todo, un enfoque claro y profundo de lo que desea transmitir… no pierda tiempo en lo innecesario, respire hondo, céntrese, sonría y siga adelante, la vida se trata de seguir adelante, de motivarse, de ilusionarse, de dejar de tener pendientes y cargas extra ocasionadas por uno mismo en la inmediatez de su descontrol. Usted decide cómo responde, cuándo lo hace y bajo qué comportamiento, ése es su derecho y su deber. Si alguien le descontrola, ése es el poder que le otorga… Como siempre, usted elige.
¡Felices básicos, felices vidas!
