Los básicos I
Obtendríamos grandes beneficios si tuviésemos, así como prendas de fondo de armario, un armario con herramientas básicas para hacer frente a la vida de la mejor manera, esas herramientas que sean congruentes con nuestra esencia
El hombre que ha empezado a vivir seriamente
por dentro, empieza a vivir más sencillamente por fuera.
Ernest Hemingway
La RAE define percepción como la acción y efecto de percibir, también como la sensación interior que resulta de una impresión material producida por los sentidos corporales, la percepción es, a su vez, conocimiento e ideas. Percibir es recibir algo y encargarse de ello, es captar, a través de los sentidos, imágenes, impresiones o sensaciones externas, percibir es, también, comprender o conocer algo. Como consultora en imagen pública, la percepción es la realidad y, como coach, la percepción es únicamente una interpretación de ésta. Ambas ciencias coinciden en que las percepciones se construyen, que ninguna es buena o mala, sino coherente o incoherente con la esencia de quien la proyecta y, lo más interesante, toda percepción trae consigo un mensaje.
Los seres humanos, cuando conocen sobre el tema de las percepciones y el poder de la imagen, se enfocan principalmente en los cambios que se relacionan con lo que se ve y casi siempre se olvidan de que esa imagen, para permanecer en el tiempo de forma sólida y evolutiva, necesita fundarse en la esencia de cada uno. Crear una imagen es un proceso alejado de la superficialidad, la frivolidad y los gustos o caprichos personales y, por supuesto, de las reproducciones. Se pierde demasiado tiempo simulando, la batalla es desgastante e infructuosa, simplemente porque nadie es igual en esencia, y las esencias no tienen réplicas, solamente se puede ser o no ser, nunca lo que podríamos haber sido, y ésa es una elección.
La esencia es lo que constituye nuestra propia naturaleza, lo más importante y característico, lo permanente e invariable en cada uno. De ahí nace también el estilo personal o, lo que es lo mismo, la expresión de nuestra individualidad. Considero que, ante esta vorágine que vivimos, ante la perversa inmediatez, ante tantas incoherencias y perfecciones tan imperfectas… los seres humanos obtendríamos grandes beneficios si tuviésemos, así como prendas de fondo de armario, un armario con herramientas básicas para hacer frente a la vida de la mejor manera, esas herramientas que sean congruentes con nuestra esencia y, claro, que lleven implícito nuestro estilo personal y un mensaje muy claro de quienes somos.
Esas herramientas deberían tener las características de las prendas de un fondo de armario, clásicas, atemporales y ajenas al devenir del tiempo y las tendencias, con esos principios sencillos que nunca pasan de moda, adaptables, que resalten lo mejor de nosotros, que tengan eso… un fitting exacto, donde se priorice la calidad, no la cantidad, esos que nos provean de los recursos estrella para hacer frente a la infinidad de circunstancias y posibilidades de nuestra vida; esas herramientas que puedan complementarse y enriquecerse con lo nuevo… Que, ante todo, perduren, nos nombren, nos diferencien y nos hagan sentir únicos.
Por eso hoy le invito a reflexionar sobre cuáles serían esos fondos de armario mental para usted, sus prioridades en materia de pensamientos, sentimientos, emociones, principios, valores y aprendizajes… elija aquello que le identifique y represente lo mejor de sí mismo. Recuerde que lo más relevante será hacer esa elección contemplando el mensaje que desea transmitir sobre usted, las metas a las que desea dirigirse y, por supuesto, la armonía entre lo que es y lo que proyecta. No olvide que la primera aceptación y reputación es con usted mismo. Nunca basta con parecer, en esta vida también hay que ser, y tampoco basta con ser nada más… también hay que parecer para inspirarnos y ser todo aquello que mejor nos represente, nos motive y nos permita alcanzar ese máximo potencial. Cada quien se convierte en lo que enfoca su voluntad, sus pensamientos, sus emociones y sus acciones. Como siempre, usted elige.
¡Felices básicos, felices vidas!
