Lo selectivo X. Agradece
La vida merece ser vivida desde elecciones que nos permitan ver en ella lo mejor, es uno mismo quien lo hace y quien se compromete en su práctica, es uno mismo quien se da esa posibilidad y esa oportunidad
“Gracias”… es el acto que expresa la bondad del alma.
Octavio Paz
No hay peor error que dar por hecho lo bueno que existe en nosotros y en nuestra vida, y peor aún creer que este beneficio ha de mantenerse intacto sólo por merecimiento. No podemos ser ciegos ante el privilegio de existir, de estar aquí y de poder elegir.
La sobrevivencia nos programa para prever los peligros, esta condición innata inclina a nuestra mente hacia pensamientos negativos y seguros, que nos mantengan a salvo. Lo cierto es que la vida tiene un alto grado de incertidumbre y esta condición no favorece en lo absoluto ni al sano desarrollo de nuestra naturaleza humana ni, mucho menos, al objetivo de salvaguarda que ingenuamente persigue casi en su totalidad.
Vivir así, es como vivir desde el lado oscuro, mirando la vida desde lo que falta, desde la abstinencia, desde el desasosiego, desde las múltiples caretas que sesgan la autenticidad, desde el miedo, la gravedad, la ansiedad y el estrés, desde el aferrarse a lo conocido, al pasado… a sus imágenes, sus vivencias, sus quiebres e incluso sus victorias. El yunque que impide la felicidad, el cambio, la evolución y esa seguridad a la que tanto se aspira es la incapacidad de desarrollar el hábito, el don y el talento de ser agradecido.
Agradecido con lo que hemos sido, con lo que somos y con lo que aspiramos a ser, con lo vivido, lo que se vive y con lo que está por venir; con uno mismo, con los demás, con las circunstancias, con el orden detrás del caos, con la incertidumbre, con los que están en nuestra vida y los que no, con el día, con la noche, con los buenos momentos e incluso con los peores. Los opuestos tienen esa bendita tozudez de mostrarnos la luz en todo y comprender su valía.
Ser agradecido es simplemente mostrar gratitud y dar las gracias. Es un proceso psicológico y emocional que implica elegir el reconocimiento, la apreciación y el valor intrínseco de uno mismo, de los demás y de la vida en su totalidad y corresponder con ello. El ser agradecido se elige, se educa, se forma y se practica.
Ser selectivo en el agradecimiento es elegir dar significado a uno mismo y a lo que se vive, es dar sentido a nuestra propia vida y elegir ver en ella aquello que nos hace bien y mejores. Ser selectivo en el agradecimiento nos permite tomar mejores decisiones y nos provee de mayor seguridad y confianza para enfrentar los desafíos de la vida, para reponernos y seguir adelante.
La vida merece ser vivida desde elecciones que nos permitan ver en ella lo mejor, es uno mismo quien lo hace y quien se compromete en su práctica, es uno mismo quien se da esa posibilidad y esa oportunidad de mirar más allá de una simple emoción del momento, ser selectivo en el agradecimiento nos permite poner en una mejor perspectiva la vida, minimizar la congoja, abolir la queja, descontinuar las justificaciones y tener la voluntad, la motivación y la disciplina de ser responsables con uno mismo, con aquello con lo que elegimos quedarnos, con aquello que elegimos como respuesta, como acto e incluso como silencio.
Ser selectivo en el agradecimiento es construir una mente fuerte, una mente capaz de priorizar aquello que tiene valor y relevancia y responder ante ello. Es desafiarnos diariamente frente a esa tendencia natural que nos impide elegir en libertad. Ser selectivo en el agradecimiento es proveer a nuestra vida de esa fuente inagotable de amor incondicional, de certezas, de realidades, de conocimientos, de reflexiones, de principios y de valores que nos permiten saber y sentir que siempre todo puede ser mejor, que no estamos solos, que todo es y sucede para nuestro bien supremo y que, pase lo que pase, habrá valido la pena. Como siempre, usted elige.
¡Felices selecciones, felices vidas!
