Lo selectivo IV. El espacio
Ser selectivo en un espacio refiere a la elección de los ambientes que nos hacen bien, esos que nos permiten expandirnos, sentirnos seguros y, sobre todo, ser nosotros mismos. Todos necesitamos de ese espacio...
Si no podemos poner fin a nuestras diferencias, contribuyamos a que el mundo sea un lugar apto para ellas.
John Fitzgerald Kennedy
Nuestros sentidos responden a los estímulos del espacio donde habitamos generando un sentimiento que responde de una manera determinada a esa interacción. La psicología del espacio se enfoca en entender cómo los ambientes que habitan las personas influyen en sus pensamientos y comportamientos, y cómo lo anterior genera un impacto en nuestra salud mental. Además, todos los seres humanos tenemos un espacio vital o peripersonal o también llamada la segunda piel, que se refiere a la zona de seguridad que tiene un ser humano, ese núcleo íntimo y personal que le es propio y en el que comparte su vida con otras personas.
Ser selectivo en un espacio refiere a la elección de los ambientes que nos hacen bien, esos que nos permiten expandirnos, sentirnos seguros y, sobre todo, ser nosotros mismos. Todos necesitamos de ese espacio, de ese lugar que sólo sea gestionado por uno y en el que podamos limitar o no las proximidades y, también, todos deberíamos respetar del otro esos mismos espacios y todo aquello que a esos espacios y personas pertenece.
Ocupamos un espacio físico en el mundo y somos responsables de ese espacio y de lo que hacemos en él y con él. Desde nuestro propio cuerpo hasta los espacios físicos que utilizamos cada día. Y parecería lógico, pero no lo es tanto: lo que es de uno, es de uno y merece respeto; no se toca, no se quita, no se altera, no se amenaza, compartir es una cosa, aprovecharse de ese compartir, otra muy diferente. Lo selectivo del espacio se prioriza protegiendo esa ocupación y va más allá de lo físico, se trata, sobre todo, de un estado mental, lo selectivo del espacio protege nuestra dignidad, exige un respeto y nos hace responsables. Lo selectivo del espacio se rige por lo más básico: por favor, gracias, sí/no. Petición más agradecimiento más límites y permisividades.
Y sí, los espacios se conquistan física y también mentalmente, se trabaja por ellos y para ellos, eso incluye el lugar que ocupamos físico, pero también ese lugar que ocupamos en la mente y en el corazón de los demás. Y sí, todos necesitamos ese espacio de pertenencia que nos consolide y nos permita evolucionar, ese espacio que nos haga mejores seres humanos.
Y sí, si me pregunta… usted es responsable y tiene la obligación de gestionar ese espacio de manera privada y pública, eso no sólo implica que se respete en primer lugar y respete el lugar de cada uno, sino también sus ideas, sus pensamientos, sus emociones, sus sentimientos, su propia historia y su visión del mundo. No pretenda generar ordenanzas del deber ser e imponer cátedras de control hacia los demás, usted dedíquese a gestionar únicamente su espacio. Resulta por demás agotador imponer el orden en el caos de alguien más, cada cual tiene su percepción de la realidad sobre ese orden y ese caos. Mejor busque puntos en común y negocie y, si puede, equilibre los espacios de cada quien, esto significa dar a cada uno su lugar con el cariño y el respeto que merecen todos sin discriminación.
Recuerde que nos es innato pertenecer, algunos nos sentimos maravillosamente sólo perteneciendo a nosotros mismos, pero no todos y no siempre, así que procure dar ese espacio también a los demás a través de su voz, sus intereses, sus gustos y sus inquietudes; insisto, todos tenemos algo que aprender siempre y algo que dar también. Por eso hoy le invito a ser selectivo de sus espacios, a manifestar su dignidad, a exigir respeto y a imponer los límites y las permisividades que mejor convengan a su vida, porque todos merecemos hacer nuestro ese espacio y ese sentido de pertenencia. Como siempre, usted elige.
¡Felices selecciones, felices vidas!
