Lo que falta y lo que sobra
La libertad de vivir como queremos implica, por lo general, más sobrantes que faltantes.
Viviendo todo falta, muriendo todo sobra.
Lope de Vega
La RAE define falta como carencia o privación de algo necesario o útil, también como ausencia, defecto, error o infracción; la misma fuente define sobra como, demasía, exceso, también como injuria, agravio, como restos, como desperdicio… ¿Se ha preguntado usted… qué falta a su vida o qué es lo que en ella sobra?, lo menciono porque es común sentir que algo nos falta, cuando en realidad, es muy probable que eso que nos falte, sea un tema más de sobras que de ausencias.
La vida no merece ser vivida imbuida entre carencias, entre lo que creemos, en nuestra soberbia, que falta, la vida no merece sujetarse a esa impostura… La vida tampoco merece vivirse en la procrastinación de ser feliz, a condición de la existencia de alguien, de que algo ocurra, de que algo cambie. La vida merece ser vivida con la flexibilidad mental y emocional que las circunstancias nos presentan, la vida es sí… una cuestión de enfoque, de la transformación de paradigmas… la vida se trata de vivir y vivirse en cada proceso de forma consciente, hilados a la realidad, de forma coherente con nosotros mismos y lo que las circunstancias nos exijan. La libertad de vivir como queremos implica, por lo general, más sobrantes que faltantes.
No nos falta amor, nos sobran las malas elecciones en la manera de amar, nos sobran los egos enaltecidos, las mentiras, los desacuerdos; no, tampoco nos falta felicidad, nos sobran los enojos, las iras cautivas, la irrealidad, nos sobran las condiciones que imponemos para ser feliz, nos sobran los caprichos, nos sobra la desesperanza… no, tampoco nos falta motivación o voluntad, nos sobran las justificaciones, nos sobran el exceso de objetivos y metas inalcanzables… no, tampoco nos falta el éxito, nos sobran los distractores; no, no nos falta seguridad, nos sobran los complejos, no, nos falta la salud, nos sobra la indisciplina.
Y no nos falta nada, nos sobran nuestros propios impedimentos, eso nos sobra. Nos sobran las horas que invertimos en querer cambiar a los demás en lugar de cambiar nosotros mismos, nos sobran las discusiones vacías, nos sobran las personas que hacen daño; nos sobran los sí que en realidad son no; nos sobran las cuadraturas, los juicios, críticas, la insensatez; nos sobra el estrés y la frustración de aquello que no depende de nosotros, nos sobra la frialdad, la insensibilidad, la falta de humanidad, nos sobra tanta tristeza… nos sobra el pasado a cuestas, nos sobra el miedo del presente y, más aún, el del futuro; nos sobra tanta teoría; no nos falta capital, nos sobran las malas inversiones… y nos sobran los silencios llenos de palabras hirientes… Usted puede seguir, porque todos sabemos qué es aquello que nos sobra para tener aquello que asumimos que nos falta.
Por eso, hoy le invito a reflexionar sólo sobre esos faltantes y esos sobrantes en su vida, a sincerarse con aquello que, en realidad, usted siente, dejando de lado todo el deber ser, las prudencias innecesarias y las creencias que le limitan. Créame, puede ser que logremos engañar al otro, pero nunca podremos hacerlo frente a nosotros mismos, encubrir nuestra propia realidad nos sumerge siempre en los perores escenarios, en esos que nos condenan a vivir atados a lo que una vez fuimos o a lo que no queremos ser. Cada día es una nueva oportunidad para ser mejor de lo que fuimos ayer, o peor, es una elección absolutamente personal. Dejemos de atribuirle a la vida, al entorno o al otro, las consecuencias de nuestras propias elecciones y cobardía.
Recuerde que nada sucede a su favor si usted no contribuye de forma positiva y constante hacia eso que desea. Si bien estoy convencida que lo mejor siempre está por venir, eso tampoco nos exime de las dificultades por las que uno debe de pasar, para que eso mejor suceda. La vida es un desafío diario, usted elige cómo enfrentarlo, si con una sonrisa y buena actitud o con un brote colérico de desesperanza. Todo lo que nos sucede nos prepara para los siguientes pasos que debemos dar, perdamos el miedo. Cambiar el ángulo desde el cual miramos nuestra vida y nos atrevemos a vivirla, nos permite procesar objetivamente la realidad. Piénselo, quizá lo único que verdaderamente le falta es deshacerse de los sobrantes y dar gracias por lo que tiene, por la persona que es y la potencia que existe en usted para transformar su realidad. ¡Como siempre, usted elige!
¡Felices sobrantes, felices vidas!
