Lo importante X. El sentido de vida y en la vida

El hombre se autorrealiza en la misma medida en que se comprometeal cumplimiento del sentido de su vida.Viktor Frankl Nadie sabe lo que es realmente importante en su vida, hasta que eso de sumo valor se ve amenazado. Comencé estas columnas de Lo importante ...

El hombre se autorrealiza en la misma medida en que se compromete

al cumplimiento del sentido de su vida.

Viktor Frankl

Nadie sabe lo que es realmente importante en su vida, hasta que eso de sumo valor se ve amenazado. Comencé estas columnas de Lo importante destacando lo que para mí es, sin lugar a duda, lo más significativo en la vida: elegir. Elegir libremente qué queremos de nosotros mismos y de la vida. Estas dos últimas cuestiones envuelven la respuesta de lo que significa nuestra existencia, nuestro sentido de vida, nuestro propósito vital… eso que nos hace levantarnos cada mañana motivados, eso que nos confiere satisfacción, respeto y amor propio; eso que nos permite aprender, atesorar y mejorar y eso que nos provee de la resistencia necesaria para seguir siempre adelante. Eso, lo que elegimos ser y cómo elegimos existir.

Nadie le puede decir a uno cómo hacerlo y no existen tampoco acuerdos universales que marquen pautas infalibles. Lo que sí se puede definir es el sentido en la vida, esto es: la percepción de orden, coherencia y propósito en la existencia de uno, la búsqueda y logro de metas valiosas, y un acompañante sentido de realización. Coherencia, propósito e importancia o significado son los elementos de consenso basados en la evidencia. Además, en las últimas investigaciones publicadas en Nature Human Behaviour se suma una cuarta: la apreciación experiencial, es decir el sentir y vivir el momento presente en el aquí y en el ahora y cómo esto fortalece nuestro sentido de vida y, otro elemento más, el quinto: hacer más y pensar menos… Al final, trascender se trata de ir más allá de los límites, de lo conocido, se trata de superación, de evolución.

Lo sorprendente es que estos cinco elementos no son nada sin el poder de elegir y sin la capacidad de hacernos responsables únicos de esas decisiones y sus consecuencias en nuestra vida. Y eso nos devuelve al mismo punto inicial de todo lo importante: elegir, y elegir a nuestro favor.

Y no se trata de un egoísmo desmedido, se trata de comprender quiénes somos y de lo que somos capaces de hacer con ello para nosotros mismos y para los demás, porque al final se pueden analizar un sinfín de aspectos y podemos tener áreas de suma importancia en nuestra vida, pero nada se compara con la ligereza que ofrece el saber quiénes somos, alinearnos a un propósito y sentir que eso que hacemos nos confiere un valor único y genuino.

La vida es breve, brevísima siempre se lo digo, perdemos demasiado tiempo en hazañas que no nos competen y que no están alineadas a lo que queremos y esperamos de nosotros mismos y de nuestra vida, se vive de forma frenética, dopaminados, alertas. Se exige uno así mismo cosas absolutamente innecesarias e intrascendentes, se magnifican las insignificancias y se le resta importancia, tiempo y calidad a lo que la tiene, y le diré más: aprende uno a cuidarse, a quererse, a respetarse, a validarse y a enfocarse en lo verdaderamente importante cuando ya se ha vivido probablemente más de la mitad de la propia vida.

Hay que agilizar el enfoque en lo único que podemos cambiar, que es a nosotros mismos y nuestra vida, hay que aprender a elegir de manera responsable nuestros entornos, nuestras batallas, nuestras metas y hay que saber encontrar un equilibrio feliz y armónico en todo lo que nos compete. Lo demás hay que surcarlo, vivirlo, resolverlo, asumiendo siempre la actitud correcta y, sobre todo, lo que pueda disfrutarse hay que hacerlo con total holgura, de eso están hechas las buenas historias.

Por eso, hoy le invito a reflexionar sobre su vida y su propósito en ella, y le dejo también el recordatorio del poder que tiene de elegir y de elegirse, y le invito, de paso, a que sea usted el que escriba en primera persona las mejores y mayores hazañas de su vida, que no sean ni las circunstancias ni los apegos ni las trampas de su propia debilidad, que sea usted quien elija sus puntos finales, sus dos puntos, o sus puntos suspensivos. Es su vida, su historia y usted marca en ella la diferencia, lo importante, su estilo propio, eso que le determina y eso, también, que deja en los otros. Agradezca, disfrute, confíe y explore más su propia naturaleza, la de los demás y la de la vida, porque le aseguro que esa es su mejor alianza para fluir sin tantos contrapesos. Como siempre, usted elige.

¡Felices importancias, felices vidas!

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