Lo importante V. Seguridad personal

No perdáis una hora, porque noestáis seguros de un minuto. Benjamin Franklin La seguridad personal consiste en confiar en nuestras capacidades y en el valor que tenemos para nosotros mismos y para los demás. Elegir lo que mejor conviene a nuestra vida depende ...

No perdáis una hora, porque no

estáis seguros de un minuto.

Benjamin Franklin

La seguridad personal consiste en confiar en nuestras capacidades y en el valor que tenemos para nosotros mismos y para los demás. Elegir lo que mejor conviene a nuestra vida depende básicamente de la capacidad que tengamos de hacer lo que debemos hacer, a pesar de las circunstancias. Esto implica pensar de manera libre e independiente y mantener la firmeza suficiente para ir a contracorriente de la presión social, del ego, de la inercia de la costumbre o de las emociones.

Esto último insta a ser resiliente y adaptable a los cambios, porque, contrario a lo que pueda pensarse, la seguridad en uno mismo se relaciona íntimamente con la capacidad de cambiar de opinión, de perseguir, no las razones ni la realidad que apoyen nuestro punto de vista, sino, por el contrario, el cúmulo de información real y objetiva que nos permita desafiar y mejorar esa visión y, de ser necesario, elegir en su lugar lo que mejor convenga a los fines que perseguimos. La verdadera seguridad en uno mismo es el resultado que surge de todas las veces que hemos decidido intentarlo, independientemente de los resultados, no es sólo la suma de los triunfos que hayamos tenido en esos intentos, sino también de los fracasos, del aprendizaje implícito, de cada obligada lección y de las veces que hemos tenido que vencer al miedo y al ego, dos fantasmas que suelen cegar y confundir la falsa seguridad de la genuina.

Desafiar la realidad a favor de tener siempre la razón es una debilidad del ego. La seguridad en uno nos capacita para tomar mejores decisiones y decidir en materias más complejas; se trata de saber gestionar nuestras capacidades e incapacidades de forma correcta e impedir que la vanidad y la falta de humildad obnubile el pensamiento y lo que debe hacerse. No hay nada que frene más nuestra evolución que no creer en nosotros mismos. El que no cree, que tampoco espere ser creído; la seguridad personal es una especie de halo de protección por el que uno elige apostar, es la confianza de estar convencido de que, pase lo que pase, estamos preparados para lo que venga, porque de eso se trata la vida… de seguir adelante, de entender que no podremos controlarlo todo, pero que siempre existe algo que se pueda hacer a favor de nosotros mismos o de los demás.

Para ello hay que saber contarnos nuestra propia historia, tener un diálogo interno positivo, motivador y comprensivo, hay que aprender a decirnos lo que nos gustaría y lo que necesitamos escuchar de manera honesta. El mejor reconocimiento, la mayor aprobación, el más cariñoso consuelo, la más cálida contención, la comprensión más profunda ante la dificultad, el más atento cuidado y la más grande muestra de amor y confianza debe venir de uno mismo; no se puede ir por la vida mendigando aquello que uno necesita para superarse. Créame, la seguridad personal no es algo que se adquiera del exterior, es algo personal, íntimo y privado, es el mejor aliado o el peor de ellos, uno moldea su propio discurso.

Hay que aprender a gestionarse con sabiduría. Hay que aprender a ver objetivamente con lo que se cuenta, a seleccionar lo mejor, moldear lo peligroso de uno mismo, lo vulnerable, lo que puede poner en riesgo nuestras acciones… hay que conocernos en la experiencia de la vida e ir subrayando las fortalezas de uno mismo, hay que saber explotar nuestras capacidades y habilidades, rescatar lo original, lo que nos hace únicos e irrepetibles, hay que llevarse bien con uno mismo, escucharse, mimarse, procurarse y también exigirse, probarse, levantarse, reponerse y seguir… ¡Qué enorme pérdida de tiempo maltratarse a uno mismo! Mejor, elija disfrutarse; usted no está aquí para vivir la vida de nadie, usted está aquí para vivir su vida y para vivirla bien vivida, para disfrutar de lo que usted es, si no le gusta lo que piensa, cámbielo, si no le gusta lo que cree, crea en otra cosa, si no le gusta cómo vive, viva de otra manera, si no le gusta algo, esfuércese y trabaje en modificarlo. Levante la mirada, camine erguido, cuide sus formas y diviértase todo lo que pueda en esta hermosa aventura que es la vida, aprenda, recalcule las veces que sea necesario y no se detenga… sólo tiene una oportunidad, aprovéchela. Como siempre, usted elige. ¡Felices importancias, felices vidas!

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