Lo importante IX. Frónesis… el hilar fino

El tiempo es lo único que siempre hace falta.

                       La experiencia no es lo que te sucede,

                      sino lo que haces con lo que te sucede.

                                                            Aldous Huxley

Mi abuela decía que sólo volvería a ser joven sabiendo lo que ya sabía a sus 96 años… Que así podría disfrutar mucho mejor la vida sabiendo que no todo es tan importante… Se aprende tarde a bien vivir, cuando ya no hay tanto tiempo, decía. El tiempo es lo único que siempre hace falta. Si está uno bien, se necesita para disfrutar, si cabe, aún más y, si no es así, se necesita para solventar aquello que se padece. El tiempo siempre hace falta, sobre todo para comprender, valorar y priorizar lo que verdaderamente tiene importancia en la vida y lo que no.

Porque no todo y no siempre es tan importante ni tan grave ni tan difícil ni tan abrumador… Es uno quien le pone o le quita ese interés, es uno quien decide calificar el hecho o la circunstancia. Por eso, sí hay algo que debemos asumir lo antes posible y es aquello que llamaban los griegos: la frónesis.

La frónesis es la sabiduría de ser capaz de poner orden en nuestra vida para alcanzar los mejores resultados. Esto es, como señalaba Aristóteles, una especie de sabiduría práctica, materializada. No es sólo conocimiento, sino, además, exigirnos la capacidad de decidir para lograr un fin determinado, es la sensibilidad de saber elegir el conocimiento o los conocimientos en función del mayor bien posible. Es lo que en el coaching llamamos de cierta forma elecciones ecológicas, es decir, tomar decisiones preventivas, dónde la pérdida sea mínima y la ganancia, exponencial.

La frónesis en la vida no se trata, entonces, de todo el conocimiento teórico que tenemos, sino del conjunto que forma ese conocimiento con la experiencia, en la formación del carácter, del temperamento, de las maneras en las que elegimos hacer y decir, en la calidad humana, en todo lo que hemos hablado en estas columnas: mantener los condicionantes predeterminados propios de cada uno a raya, en crear espacios para razonar y reflexionar, en utilizar los principios de autoconocimiento, de autocontrol, autorresponsabilidad y la tan necesaria seguridad en uno mismo y en los límites y reglas que nos debemos en pro de tomar mejores decisiones a favor de nuestra vida y de aquello a lo que aspiramos.

Y, no menos importante: no basta sólo con saber cómo conseguir aquello a lo que aspiramos, sino el saber con certeza que eso a lo que aspiramos es bueno para nosotros. Que aquello a lo que decidimos enfocarnos sea verdaderamente lo que deseamos y no lo que otros nos hayan dicho, hecho creer o lo que el ego o los vicios de la vanidad nos susurren, porque la vida es breve y es nuestra y no necesitamos ningún otro liderazgo para su buena gestión.

La frónesis es el saber hilar fino, no sólo con los conocimientos adquiridos sino, y más importante, se necesita experiencia, desarrollar el carácter, las habilidades y las capacidades… Se necesita disposición y voluntad de resolver, disciplina en la ejecución, agudizar la sensibilidad, la humanidad, conocer otras realidades, se necesita sentido común y cerrar filas contra aquello que contamina la escena del pensamiento; se necesita actitud, motivación, respeto y también se necesita, en muchos casos, saber callar, retirarse a tiempo, poner límites precisos o marcharse para siempre.

La frónesis es quizá la herramienta más importante para la vida, porque de ella depende el saber posicionarnos en un lugar de oportunidad y vivir con esa claridad en el pensamiento y en la acción que nos determina y nos brinde la paz necesaria de saber que hemos hecho todo lo posible de manera consciente, elegida y responsable… y eso es lo que, al final, nos hace sentir que lo tenemos todo y que sí, que sólo nos falta tiempo para disfrutar más y mejor de la experiencia de vivir. Como siempre, usted elige.

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¡Felices importancias, felices vidas!

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