Las posibilidades V… el espacio

Las posibilidades no son amigas del tiempo

A la vida le basta el espacio

de una grieta para renacer.

Ernesto Sábato

A la mayoría de los seres humanos les encanta tener, atesorar, guardar… como si cada cosa tuviese una historia importante hilada al objeto. En el peor de los casos, este afán se traslada a las otras personas, como si la pertenencia fuese un asunto del tener, del atesorar… del guardar. Y la realidad aplastante es que se guarda y se cree —a pesar de todo— que algo todavía se necesita. Y sí, quizá tener, atesorar, guardar sea bueno y lo es en algunos casos, lo que no es tan bueno es hacerlo con los otros, con todo y siempre, porque las historias no están en el objeto ni en el sujeto, están en nuestra mente, en nuestra capacidad de reproducirlas más allá y hacerlas nuestras. Lo material y lo inmaterial debe someterse a una revisión constante, consciente y proactiva.

Esto significa que no todo lo que tenemos, atesoramos o guardamos hace falta en nuestra vida, ni las cosas ni los pensamientos ni los sentimientos ni las actitudes, ni siquiera las habilidades… o las personas, nada puede mantenerse impávido en el tiempo. Mantener algo vivo requiere movimiento, acción, transformación y evolución… y hay que decidir qué hacer con aquello que ya no tiene vida, si quedarnos en ese punto impasible que nos lastre o si decidimos transformarlo en nosotros mismos, en nuestra evolución. Nada se va si uno decide quedarse con ello en el lugar correcto, y ese lugar es uno mismo, es uno quien le hace seguir viviendo en la medida de su propia vida.

Lo que debe irse tiene que irse, no le dé muchas vueltas, debe irse todo aquello que no le hace bien o que, en su defecto, le lleva a un lugar de involución y estancamiento. Lo que debe irse, pero usted desea que se quede y le hace bien, quédeselo en el único lugar que tendrá buen resguardo… con usted el resto de su vida, en su corazón, en su mente… en sus recuerdos, en su historia, en su día a día… y hágalo sólo con la asumida convicción de que le dará vida en su propia vida.

Esta invitación inspirada en nuestras festividades nacionales inspira también a la perfección, el tema de dejar ir, de hacer espacio a lo nuevo o a la transformación de lo que era o fue, en un nuevo ser… las posibilidades tienen que ver con esos espacios de transformación, con esas brechas que merecen abrirse en nuestra vida para seguir viviendo, si cabe mejor de lo que habíamos vivido o simplemente para encontrar nuevas motivaciones, nuevos proyectos… nuevas ilusiones. Porque siempre se necesita una ilusión, un plan, un objetivo, un algo superior a nosotros mismos en qué creer y crear.

Nada nuevo puede entrar donde no le otorgamos una posibilidad de acceso. Y ese primer acceso es uno quien se lo da, con su mente, con su palabra; en su búsqueda, en su descubrimiento, a veces… muchas veces, sólo uniendo las experiencias: los pensamientos con los deseos, con las pasiones, con la inspiración… O escondido en alguna necesidad… quizá también en el hartazgo, en la incomodidad, en el frenesí que provocan otras vivencias… no se puede saber con exactitud el origen de la posibilidad, lo que sí se puede saber es el espacio que dejamos para que ella exista.

Créame, las posibilidades no son amigas del tiempo ni del control. Las posibilidades son de espíritu rebelde y libre, son amantes de lo inusitado y fieles sólo hacia aquellos de mentes abiertas, de acciones concretas, de voluntades firmes y de espacios… de espacios huecos en su vida y ávidos de presente, de futuro, de ideales… de ilusión… No atesore lo que ya no tenga cabida en su vida, lo que no le haga ser ni sentirse mejor. Sólo usted puede elegir con qué se queda, el para qué, el cómo y el porqué, lo demás déjelo ir. Como siempre, usted elige.

¡Felices posibilidades, felices vidas!

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