Las posibilidades IV… el valor de un ‘sí’

El valor de un “sí” o de un “no” se educa en uno mismo, en el respetoque nos tenemos, en el amor con el que nos elegimos cada día y elegimosaquello que le da un sentido a nuestra vida.

                El lenguaje de la verdad debe ser,

                sin duda alguna, simple y sin artificios.

                Séneca

A los seres humanos nos encanta el “sí”, lo tenemos mentalmente hilado a lo positivo, a lo que se acepta, se asume, se comparte, el “sí” gusta y gusta mucho. Pero no todos los “sí” son honestos ni fidedignos ni merecen respeto ni admiración ni traen consigo un compromiso, un deber o una responsabilidad, ni siquiera muchos de ellos son conscientes ni tienen el poder de un verdadero “sí”.

A un verdadero “sí” se llega después de haber comprendido el verdadero significado también de un “no”. Los verdaderos “sí” como los “no”, descansan en la reflexión profunda de su intención, y la intención nace del aprendizaje interno consciente, nace de nuestros deseos o necesidades genuinas, nace de una profunda convicción alineada con nuestra esencia, porque es la intención la que motiva a la voluntad, y es la voluntad la que nos lleva a alcanzar nuestros objetivos, nos permite seguir adelante pese a todo y nos permite también indagar en nuevas y mejores oportunidades. Por eso la intención de un “sí” genuino o de un “no” genuino no es baladí, es un acto de soberanía personal.

Comprender el valor de un “sí” o de un “no” es indispensable para poder contemplar las posibilidades, sobre todo para saber elegir en ellas las pertinencias, las que son oportunas, las que nos hacen bien, ésas que forjamos nuestras y permitimos que transciendan en nosotros y nosotros en ellas. El valor de un “sí” o de un “no” se educa en uno mismo, en el respeto que nos tenemos, en el amor con el que nos elegimos cada día y elegimos aquello que le da un sentido a nuestra vida. Los determinamos diariamente en nuestros pensamientos, en nuestras acciones, los “sí” y los “no” verdaderos nos definen y le dan forma a nuestra vida. Y de ellos depende la perspectiva con la que elegimos mirarla y todo lo que ella tiene por ofrecer.

Abrirse a las posibilidades es una elección que debe respaldarse de manera consciente y que recae en ese primer “sí” o en ese primer “no” con el que elegimos aquello que deseamos y todas las decisiones subsecuentes. Por eso es que no se puede asumir como un “sí” o un “no” cualquier “sí” o cualquier “no”, hay que conocer la intención que motiva a ambos para poder conocer también el futuro de la decisión que depende de ellos. No puede uno ser ingenuo en esos menesteres, y este principio aplica para todo en la vida.

Usted es quien le da validez a su “sí” o a su “no”, usted es el único que puede darle el valor que merece, sobre todo en sus planes, por eso no tome nunca sus “sí” o sus “no” a la ligera, porque en ellos coloca el vigor de sus decisiones, de sus elecciones y la coherencia o incoherencia de su proceder. Las posibilidades, las buenas, merecen un “sí” verdadero, genuino, un “sí” que le motive, que le permita actuar con convicción y con la única certeza que tenemos de darnos por completo en ese afán, y aquí sucede la magnificencia del “sí” genuino, que no importará mucho del éxito o no del objetivo, de la meta, de la posibilidad o de la oportunidad… sino en quien nos convierte ese “sí” elegido y hacia dónde somos capaces de llevarnos a nosotros mismos, de superarnos, de afianzarnos y de disfrutarnos.

Haga que sus “sí” y sus “no” sean verdaderos para que su vida no tenga que estar nunca sometida a sus miedos, a los deseos de otros, a sus intenciones, a sus caprichos o exigencias, deje de actuar por convencionalismos, por mera cortesía, deje de someter su palabra a la duda de su integridad. Mejor elija libremente lo que desea, diga “sí” o diga “no” y edúquese a fundamentar sus decisiones en su libre elección, en lo que cree y hacia lo que aspira. Y así encontrará otro tesoro más del valor de un “sí”: la pasión y la paz. ¡Y qué puede ser más maravilloso que saber que hacemos lo que hacemos por convicción, por respeto, por amor! Como siempre, usted elige.

¡Felices posibilidades, felices vidas!

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