Las posibilidades III… La atención
La atención en el presente es una habilidad vital que hemos de desarrollar en función de no ser secuestrados por las distracciones y perdernos y perder, con ello, toda posibilidad
A la mayoría de los seres humanos nos encanta estar presentes, nos encanta advertir la vida y que en ella todo es posible. Nos encanta sentir que estamos conectados al flujo de la vida y, en ese deleite, incluso llegamos a percibir una especie de señales que desvelan nuestros deseos más profundos. Queremos algo y ése algo se presenta a cada momento captando nuestra atención, como un recuerdo motivador, como si ese deseo nos estuviese llamando… Pues bien, esas manifestaciones tan místicas que le hemos asignado más al destino y a la alineación planetaria a nuestro favor… No es más que su perfecto sistema reticular activador ascendente (SRAA) que le está permitiendo seleccionar de un universo de información que recibe, aquello que le es más relevante a usted, a ese deseo o a ese querer.
Su cerebro utiliza este sistema para localizar y filtrar aquello que más le interesa de todos los imputs que recibe al día, que pueden llegar a ser más de 5 mil. De ahí que lograr que algo sea posible en nuestra vida no depende únicamente del deseo per se, sino de la capacidad de visualizar aquello que queremos de manera real.
La atención es el filtro a través del cual decidimos experimentar la vida. Por eso es tan importante educarnos en la atención, en percibir sin juicios todo lo que nos rodea y ser selectivos en aquello que elegimos relevante, aquello que merece nuestra atención, reflexión y tiempo, y encauzarlo de manera que beneficie nuestras aspiraciones y nos mantenga anclados en el presente. Recuerde que ahí, donde decidimos poner nuestra atención, está nuestro interés y también nuestra necesidad, quizá no sólo se trate de mirar aquello que nos permita alcanzar nuestro objetivo o encaminarnos hacia nuevas posibilidades, sino que también puede ser que descubramos aquello que nos limita para acceder a todo lo que soñamos. Mirar el presente y la realidad con atención nos permite recuperar y mantener el interés y la fascinación por la vida y, más aún, si nos regimos por aquello que queremos. La atención es un acto de voluntad, uno elige su destino y, con él, su estado mental, su bienestar, su calidad de vida y sus prioridades. Si elige fijarse en lo negativo seguirá encontrando razones para esa negatividad y, si elige fijarse en lo positivo, encontrará también razones para seguirlo haciendo, esto es exactamente lo que hace la atención ante las posibilidades: va a suceder aquello que usted alimente, aquello en lo que usted fije su atención. La atención en el presente es una habilidad vital que hemos de desarrollar en función de no ser secuestrados por las distracciones y perdernos y perder, con ello, toda posibilidad. Las distracciones pueden ser muchas y variadas, quizá esto es lo primero que debamos advertir: que las posibilidades para tener éxito necesitan de una atención selectiva, de un enfoque que posiblemente vaya más allá de una simple decisión que pueda cuestionarse o justificarse, y deba considerarse más como una regla autoimpuesta que rija nuestro propio pensamiento hacia la atención en aquello que nos beneficia.
Hay que saber cuándo debemos dejar volar la imaginación para visualizar nuestros objetivos y cuándo debemos estar presentes en el aquí y en el ahora. Los viajes al pasado o al futuro de manera continua, los hubiera, el dar atención a quien o a lo que no la merece, el perder el tiempo vaticinando el devenir, el perderse en los peores escenarios que nuestro miedo pueda insinuar ante lo desconocido o el invalidar nuestras propias capacidades prestando demasiada atención en lo que nos falta y no en lo que tenemos —y posiblemente hasta nos sobre—, son algunos de los puntos ciegos que debemos desestimar para llevar a cabo las acciones que nuestro presente requiere y que nuestras posibilidades necesitan. Usted decide para qué y en qué entrena su mente, ella sólo seguirá las pautas que le indique… es usted quien trabaja a favor o en contra de sus posibilidades, de sus deseos y de su vida. Como siempre, Usted elige.
¡Felices posibilidades, felices vidas!
