Las posibilidades I: Las oportunidades y las pertinencias…
Si crees totalmente en ti mismo, no habrá nada que esté fuera de tus posibilidades. Wayne W. Dyer Tenemos cierto amorío con las oportunidades… a los seres humanos nos encantan las oportunidades, aun cuando no sean las mejores, ni nos traigan grandes beneficios, ...
Si crees totalmente en ti mismo, no habrá nada que esté fuera de tus posibilidades.
Wayne W. Dyer
Tenemos cierto amorío con las oportunidades… a los seres humanos nos encantan las oportunidades, aun cuando no sean las mejores, ni nos traigan grandes beneficios, incluso hasta cuando algunas de ellas vayan en nuestro propio detrimento… a los seres humanos nos gusta saber que están ahí, que existen, que no caducan, o bien, usar esa misma caducidad para acuciar su inmediata acción y despliegue. ¡Y ahí están frente a nosotros las oportunidades!, las buenas, las malas y las regulares, y todas son bien recibidas, porque hemos acuñado esa idea, esa creencia, ese discurso de que son buenas, de que las merecemos y de que no las dejemos pasar… Tan buena fama se les ha hecho a las oportunidades que se les piensa poco y se les siente mucho… porque aun ante el fracaso de estas, se aplaude uno jubiloso, por el intento fallido; ya ni qué decir que sean buenas.
Lo cierto es que, siendo sensatos, no todas las oportunidades son buenas para nosotros, aunque estén ahí. No todo lo que podemos hacer o querer, es lo que debemos hacer. Claro que si uno no sabe a ciencia cierta quién es, de dónde viene y hacia dónde va… es fácil perderse en las oportunidades. La oportunidad engloba la probabilidad que existe de que una persona realice una acción para conseguir o alcanzar algún tipo de mejora. Es una conjugación de tiempo y acción para alcanzar un beneficio por el aprovechamiento de ciertas circunstancias en un momento específico.
En materia de coaching, la oportunidad también es virtuosa y se le define como cualquier situación, recurso o circunstancia que puede ser aprovechada para el crecimiento y desarrollo personal o profesional, aquí quizá se sea más claro con respecto a su esencia, que es procurar una evolución personal en cualquier ámbito de nuestra vida. Sin embargo, la teoría es una cosa y la práctica otra muy distinta, ya le digo yo que la oportunidad tiene un error de predicción negativo, más que positivo, y un prestigio tan cincelado que hasta a sus malos resultados se les califica de grandes lecciones. Todos hemos caído alguna vez en ese positivismo de contención.
Usted sabe, mi querido lector, que creo mucho en el poder de las palabras, y que saber definir es el primer paso que nos permite transformar la realidad en la que vivimos. Por eso no, las oportunidades no definen el éxito de éstas en nuestra persona, las oportunidades tienen que ver más con lo reactivo y no lo electivo, tienen que ver más con el pensamiento primario que con el pensamiento reflexivo. Las oportunidades son como una moneda al aire que esperamos que caiga a nuestro favor. Y sí, es mejor aprovechar una oportunidad buena que quedarnos en la procrastinación, en la espera inmóvil o en la mera contemplación.
Para mí, existe algo mejor que la oportunidad y son las pertinencias. Las pertinencias son lo adecuado, lo relevante, lo apropiado con relación a algo o a alguien, se refieren a estar relacionado de manera lógica y coherente con el contexto, con la realidad. La pertinencia es elegir no tanto la oportunidad, sino la posibilidad de que las cosas sucedan; es elegir esa posibilidad y no sólo una probabilidad… quien elige oportunidades sólo porque están delante, elige probabilidades que pueden o no suceder… cosa distinta es quien elige pertinencias, elige lo adecuado, lo coherente… lo posible y lo posible siempre es infinito.
Por eso lo invito, mi querido lector, a que me acompañe en este universo de posibilidades y pertinencias, para saber elegir en ellas lo que mejor conviene a su vida y su evolución, a dar ese paso siempre necesario hacia el futuro definido, concreto y real, con el riesgo propio que conlleva, pero con la certeza que debe siempre acompañar al cambio y a la transformación: usted. Como siempre, usted elige.
¡Felices pertinencias, felices posibilidades!
