La vida IV. C’est fini

Si puede resumir sus deseos de las 12 uvas a 3 realistas que dependan sólo de usted, mejor... atragantarse los deseos no es buen augurio

Concluye donde quieras,

con tal de que pongas buen final. Séneca

Amo los finales… Los amo porque son prueba fidedigna de que hemos hecho, aprendido, conocido, experimentado, trabajado y vivido algo, los amo porque concluyen una idea, un sentimiento, un deseo, una búsqueda… y los valoro por lo que dejan siempre a su paso, un enorme agradecimiento y un principio… y amo también los principios… su planeación previsible y sus obligados imprevisibles. He aprendido, incluso, a amar la incertidumbre, lo que escapa a toda lógica, a toda previsión, lo que ofrece ese toque de locura, esa oportunidad de que el destino meta mano y nos saque de las zonas de confort y nos obligue a replantearnos la vida.

Y sí… C’est fini 2022. Por eso hoy le invito a hacer un breve resumen de lo aprendido, pero, sobre todo, a que enumere aquellas cosas con las que decide quedarse y con las que no, me refiero a sus pensamientos, sus sentimientos, sus emociones, sus hábitos, sus compañías, sus proyectos y sociedades. Piénselo bien, ésta es su oportunidad de darles un buen cierre y prepararse para un nuevo comienzo, y le diré más, si puede resumir sus deseos de las 12 uvas a 3 realistas que dependan sólo de usted, mejor. No necesitamos tanta presión ni tanta banalidad, atragantarse los deseos no es buen augurio para nada ni nadie. Los deseos hay que gozarlos, disfrutarlos, sentirlos y celebrarlos.

Le propongo cambiar la dinámica, hacer lo que nunca haya hecho, eso que le llene el corazón, eso que le dé paz mental, eso que le reconforte, eso en lo que usted crea y le haga sentir diferente, eso que le otorgue un buen recuerdo y eso que le identifique… Usted sabrá esa necesidad, esa ilusión, ese deseo, hágalo… Y enfóquese en elegir tres proyectos que le enriquezcan, que sean sólo suyos, ésos que pueda mantener en secreto, en la intimidad, ésos que sólo le necesiten a usted para realizarlos y comprométase con esas elecciones.

Trace una meta, sus objetivos a corto, mediano y largo plazos, realice un cuadro de porcentajes medibles y reales, de un tiempo sin prórrogas para cada uno, y enfóquese en esa planeación. Después, haga una lista de todas las habilidades, hábitos y capacidades que tiene a su favor y cuáles en contra, y trabaje profundamente en estos últimos. Hile ambos proyectos, escríbalos y téngalos en un lugar visible.

Tome en cuenta también lo siguiente, sus metas pueden cambiar, si lo hacen, que sean siempre para mejor y, como le mencioné, habrá cosas que pueda prever, otras que no, encuentre respuestas y siga adelante, sea flexible. Abrace la incertidumbre, no le tema, tómelo sólo como una experiencia más y procure quedarse únicamente con lo aprendido, siga adelante. En caso de error, recalcule; en caso de falta de motivación, salga a caminar, respire hondo y vuelva a su plan y, en caso de ser necesario, también recalcule.

Y lo mejor de todo, priorícese, escuche las coincidencias entre su razón y sus emociones, sea coherente con sus ilusiones y lo que merece, no se quede con lo que le resulte cómodo, eso le incapacita para ser mejor y tener lo mejor, véndase caro, aprenda a poner límites a sí mismo y a los demás, pase más tiempo a solas, descanse lo suficiente, aliméntese bien, reduzca sus vicios, ejercítese, lea 20 minutos al día, agradezca cada mañana y cada noche y, ante todo…, hágalo a pesar del miedo; ría, abrace, disfrute de un buen cuerpo a cuerpo, baile, cante, festeje, celebre, brinde y apasiónese por sus finales y sus principios, y nunca, por ninguna razón, permita que la tristeza le invada más de un día, tenga siempre un lugar favorito que le resguarde, un incondicional que le contenga, le motive y le impulse, alguien a quien amar profundamente, algo a qué dedicarse en sus tiempos libres, algo que le dibuje una sonrisa, algo que le haga sentir vivo, que le afiance, que le defina, que le otorgue libertad y sentido de evolución.

Y nunca dude de usted, de sus capacidades, de su pertenencia, de sus valores, de todas aquellas cosas que le hacen diferente a los demás, respete sus procesos, sus tiempos, sus formas si le funcionan, aléjese de los juicios y las críticas personales, de las falsedades, las verdades a medias, los amores superficiales, las relaciones parciales, del control absoluto, de la perfección, de la intolerancia y de la violencia en todos los sentidos. Abra sus brazos, su mente, su corazón y viva, viva su mejor versión y disfrute de sus nuevos comienzos. Como siempre, usted elige.

¡Felices finales, felices comienzos…, felices vidas!

Temas: