La vida I… Tic, tac
Dejemos de postergar lo impostergable, seamos más objetivos, más prácticos, más realistas, más próximos, más apasionados y mucho más agradecidos
Evidentemente, la vida es sólo
un continuo proceso de deterioro.
Francis Scott Fitzgerald
Hay diagnósticos que paralizan, ésos que hacen pensar en la brevedad, que hacen sentir que nada ha sido suficiente… ésos que dan miedo, que increpan, discrepan, que frustran… ésos que duelen, que desgarran y que ofrecen pocas posibilidades… ésos que suelen darse a partir de un padecimientos crónico y degenerativo… Y, ante semejante horizonte, sólo se escucha de fondo un tic, tac… una espera inadmisible, pero real… de que el tiempo y la vida como eran dejarán de serlo…
La realidad es que, si nos atrevemos a reflexionarlo, la vida es también un proceso, y vivir un padecimiento crónico y degenerativo para todos… a veces simplemente ese proceso y sus padecimientos se aceleran, pero nada más. Vivir implica ir muriendo poco a poco… Y es probable que se tenga más o menos suerte de cómo llegue el final, pero también ésa es sólo una de tantas posibilidades.
Lo que sí es cierto es que todos tenemos un tic tac, un pulso, un corazón y mientras siga seguiremos, sin olvidar jamás que es el sonido que recuerda el tiempo, el tiempo que llevamos y el tiempo que sólo hoy seguimos teniendo. Quizá por eso sea tan importante escuchar nuestro interior… para recordarnos ese tiempo inmedible, incalculable, sólo existente… al menos por hoy.
Visto lo anterior, es menester que nos aferremos más a vivir todas aquellas experiencias que deseemos o por lo menos a disfrutar plenamente de las existentes; no es, créame, un juego de palabras optimistas, es la única razón importante y elemental de nuestra propia vida, disfrutarla y explotar al máximo y a la brevedad todas sus posibilidades.
La vida es maravillosa por donde se le mire, la vida es aquello que nos determina y nos permite ser y vivirnos, es ese espacio de tiempo de lo posible, de lo real, de la belleza de lo poco, de lo mucho y de lo de siempre… La vida es sólo una y necesitamos vivirla plenamente y, en la medida de lo posible, bien calculada.
Bien calculada me refiero a que pueda definirse y definirnos, a que hagamos de ella nuestra mejor obra de arte todos los días, en que evitemos dejar cabos sueltos que nos sean importantes, que amemos profunda e intensamente, que seamos más tolerantes y compasivos, si cabe más humanos y menos mecánicos, que intentemos y procuremos llevar hábitos positivos, rutinas felices, un buen sentido del humor… que nos esforcemos –créame– en encontrar siempre grandes e importantes razones para seguir adelante con buena actitud, que nos detengamos en los detalles, que dejemos de ver la vida a través de las pantallas, que dejemos de grabar y fotografiar todo en dispositivos y empecemos a mirar más detenida y profundamente lo que nos rodea, a saborear, a oler, a comprender, a mirar y, sobre todo, a sentir… a sentir la vida como llega y hablar de eso, aunque sea con nosotros mismos.
Dejemos de postergar lo impostergable, seamos más objetivos, más prácticos, más realistas, más próximos, más apasionados y mucho más agradecidos. Seamos enemigos del conflicto, de los silencios vacíos de palabras y llenos de resentimiento, porque si ha de callar, calle para siempre, y si ha de hablar, hable en el momento indicado, con las palabras correctas y las emociones alineadas; de otra manera no le quite bondad al silencio, porque es en él donde encontramos respuestas, soluciones, calmas y planes…
Planes, ésos que también requiere la vida, aunque sea únicamente para trazarnos un destino que siempre tiene el deseo irascible de cambiar de dirección y de redireccionarnos hacia ese mejor lugar que, si escucha con atención sus silencios y se atreve al análisis, comprenderá lo importante que es mantenerlo todo en orden en nuestro interior, la paz mental es lo más cercano a la felicidad que conozco, y le invito, como siempre…
Le invito a elegir esa vida con la que siempre ha soñado, independientemente de todo y de todos, a trabajar en ella, a visualizarla, proyectarla, y hacerla realidad, a ponerse objetivos y metas claras y precisas que le exijan dar lo mejor de sí mismo en todo momento, esas que le desafíen, que le obliguen a soltar, a liberarse, a autodeterminarse, a enfrentar los rechazos, las fallas y los errores, ésos que le exijan también cambios y transformaciones importantes, ésos que le quiebren y le hagan renacer y reinventarse, ésos que le pongan a prueba, y ésos, sobre todo ésos que le hagan sentirse feliz, pleno, orgulloso, respetado y admirado por usted mismo.
Nada será perfecto, ni se espera que lo sea, sólo se espera que sea consistente con usted, que su vida sea suya y de nadie más, que le pertenezca, y que haga de ella eso… su vida, su historia, su ser… y asegúrese de hacerlo bien, porque es lo que se queda lo que usted haya hecho, dicho, enfrentado, resuelto, negociado, amado, sentido y vivido… ése es su mejor legado, que su vida haya sido suya conforme a sus ideas y pensamientos, su tiempo, su tic, tac, sus latidos… su corazón. Como siempre, usted elige.
¡Felices tiempos, felices vidas!
