La re-evolución II. Creencias limitantes
Las creencias limitantes son preconceptos que nos bloquean en nuestro desarrollo
Nuestras convicciones más arraigadas,
más indubitables, son las más sospechosas.
Ellas constituyen nuestro límite,
nuestros confines, nuestra prisión.
José Ortega y Gasset
Nada compromete más la evolución de los seres humanos como las esclavitudes conscientes o inconscientes que limitan su propio pensamiento. Hemos vivido asumiendo, sin cuestionar, una serie de creencias heredadas que ya no funcionan en nuestra realidad, y se ha hecho aun a pesar de la no veracidad de los hechos que aparentemente las sustentan. Fuera de toda lógica, hemos seguido operando en nuestras vidas aceptando que somos, incluso, quienes hemos dejado de ser. El mundo ha cambiado y lo seguirá haciendo, el ostracismo no es buena compañía…
Las creencias limitantes son preconceptos que nos bloquean en nuestro desarrollo personal y social. Son pensamientos generalmente falsos y exagerados que nos impiden desarrollar al máximo nuestro potencial y alcanzar nuestros objetivos. Creencias, por ejemplo, que se han impuesto en el imaginario social sobre cómo deben ser las cosas, las personas, los géneros o las familias; el concepto del éxito, del fracaso, del dinero o de la belleza. Y quién lo dice, por qué lo dice, para qué lo dice… y quién lo acepta, por qué lo acepta o para qué lo hace… Y se debate en mesas de café y en congresos, para luego quedar en la nada o en una mezcla de todo, resultando en una idea amorfa poco clara, poco realista, poco efectiva, pero sin dejar nunca de ser limitante y sólo a media voz cuestionable. Se sigue creyendo, aunque sea por guardar las apariencias, por pertenecer o ser aceptado.
Nuestra realidad se construye de lo que percibimos, las creencias son el filtro por el que pasan estas percepciones, creando una interpretación de la realidad y, a partir de ella, tomamos decisiones. La función central de las creencias es orientar la conducta, influyen incluso en lo que vemos y no vemos y lo que hacemos en cada elección, así determinan nuestra identidad, el cómo comprendemos el mundo y cómo le damos sentido a nuestras experiencias.
Y no todas las creencias son malas, no, las hay limitantes y las hay también potenciadoras, estas últimas son aquellas que nos reafirman y nos permiten sentirnos valorados, son también las que nos proveen de la resiliencia necesaria para superar los problemas, permitiéndonos mayor adaptabilidad ante la adversidad, ofreciéndonos siempre más opciones y oportunidades.
El coaching pone especial atención en tres creencias limitantes: las que tiene que ver con la capacidad (dudan de su capacidad), la posibilidad (dudan de la posibilidad de conseguir lo que desean) y el merecimiento (dudan de su merecimiento).
Las creencias limitantes hay que convertirlas en creencias potenciadoras, o bien, sacarlas de nuestro sistema de por vida, poniendo en su lugar una nueva creencia, sin ellas tampoco podemos vivir. ¿Por dónde empezar? Como cualquier dependencia… por reconocerlas e identificarlas; desafiarlas de manera continua y constante; analizarlas, probarlas, verificar su aportación en nuestra vida; positivizar su función si es posible, y replantearla, y, finalmente, sustituir la vieja creencia por una nueva y practicarla. En un párrafo se simplifica, en la realidad, esto puede tomar tiempo, trabajo y esfuerzo, pero, como siempre le digo… usted y su vida lo valen.
Al principio, tendrá que reconducirse conscientemente muchas veces, hasta que finalmente no tenga que hacerlo más, ese día comprenderá que todo se piensa, se siente y se vive diferente… y probablemente obtendrá nuevos y mejores resultados en usted y en su vida.
Hay debos, creos, nuncas, siempres y yo soy así fuera de toda realidad y contexto, por eso, hoy le invito a analizar en su justa medida esas apreciaciones sobre usted y su vida. Créame, lo que diga de usted y lo que haga es lo que es… para los demás no significa nada, ellos harán sus propias conclusiones, pero para usted lo son todo, su mayor elogio o su peor condena. Como siempre, usted elige.
¡Felices re-evoluciones, felices vidas!
