La re-evolución I. Cambios…
La re-evolución de los cambios no es inmediata, es un proceso en el que debe educarse la fuerza de voluntad
Todo cambia, nada es.
Heráclito de Efeso
Comte-Sponville, en su Diccionario filosófico dice: “En un mundo en el que todo cambia, la inmutabilidad sería imposible o mortífera. (…) Un individuo no puede seguir siendo él mismo si no evoluciona, aunque sea a regañadientes o lo mínimo posible”.
Los cambios son reales, los que surgen de la naturaleza propia de las circunstancias y también, aún más importantes los que necesitamos los seres humanos para alcanzar nuestra mejor versión. Elegir cambiar es una decisión mucho mejor que tener que adaptarse a los cambios que otros hagan por nuestra inactividad. Y no me dejará mentir, el cambio, cuando se requiere se manifiesta de forma paulatina, después permanente, y más allá se va agudizando en todo nuestro sistema, es elemental escucharnos a nosotros mismos y atender esas demandas, de no hacerlo sólo un abismo de decadencia nos espera, y existe la involución, créame.
La re-evolución de los cambios no es inmediata, es un proceso en el que debe educarse la fuerza de voluntad. Hay que persistir en la racionalidad, haciendo de lado la fantasía, enfrentar el miedo a lo desconocido, abrazar la incertidumbre y enfocarse en el presente con miras hacia el futuro. En los cambios, el pasado es sólo un recordatorio de lo que ya no somos y de lo que ya no aspiramos a ser.
Según los expertos, la fuerza de voluntad requiere: determinación para cambiar, conocimiento acerca de cómo hacerlo, ponerse en acción y, sobre todo, persistir en esa acción, incluso cuando es difícil de sobrellevar.
Por eso los cambios son sólo para aquellos que pueden y quieren asumir ese compromiso, que solicitará esfuerzo e incomodidad, renunciar al placer inmediato por el beneficio mayor a mediano y largo plazo; disciplina, motivación, sentir que ese cambio no sólo es necesario, sino útil para nuestra vida, tenacidad, persistencia y valentía, y el punto tal vez más relevante: aceptar que tu mente debe cambiar.
La mente, el pensamiento, ése es quizás el enemigo más poderoso que se tiene frente al cambio. Nos aferramos a lo aprendido, a juicios y creencias, a introyectos que muchas veces no tiene cabida en esa realidad a la que aspiramos, a esa realidad que se nos pide a gritos y que es tan absolutamente personal, lo digo porque si usted espera la aprobación de alguien, desde hoy le digo que va mal; hay que superar esa necesidad de aprobación, créame, hay gente que sólo verá si esos cambios la benefician a ella y no a usted, y probablemente no asuman positivamente sus evoluciones, hágalo, de igual manera, con el tiempo no será tan relevante, lo relevante es que pueda escucharse a sí mismo y actuar en consecuencia.
Los cambios, insisto, son personales y para la única persona que deben ser coherentes y alineados a sus metas es para usted. El cambio de pensamiento es el primer engranaje que cambiará todo lo demás, su forma de percibir la vida, sus emociones, sus sentimientos y, por supuesto, sus prioridades. Y también existirán pensamientos que no requieran cambiar, por el contrario, pensamientos que requieran reforzarse. Creencias que deban reemplazarse, juicios que deban comprobarse y realidades que le exijan una nueva perspectiva.
Por eso, hoy le invito a ver esa meta que tiene, con esos objetivos que la sustentan, revise qué necesita cambiar en usted para poder acceder a esos deseos y comience por cambiar esas líneas de pensamiento que le impiden dar el primer paso y los subsecuentes. Créame, no son las circunstancias, somos nosotros mismos recurriendo a las mismas formas de resolver la vida del pasado, lo que no le sirva deséchelo de su mente. No todo lo que una vez funcionó va a servir para su presente y su futuro, no hay verdades absolutas, nuestra educación está impregnada de prejuicios, insisto, de creencias y juicios obsoletos, lo que no acompañe sus cambios, échelo fuera con determinación. Su vida lo vale, sus sueños más y no tiene que sacrificarse… no. Disfrute del camino, pero no pierda de mira ese lugar que merece, que quiere y que, por supuesto, puede poseer.
Como siempre, usted elige.
¡Felices re-evoluciones, felices vidas!
