Focus VIII. La actitud
La actitud es la posibilidad que tenemos de mirar la realidad desde la mejor perspectiva.
La debilidad de actitud se vuelve debilidad de carácter.
Albert Einstein
La RAE define actitud como postura del cuerpo, especialmente cuando expresa un estado de ánimo y disposición de ánimo, manifestada de algún modo.
La actitud lo es todo... No podemos controlar lo que sucede en nuestra vida, no podemos hacer que todo corresponda y encaje a la perfección, según nuestros deseos, no importa que pongamos el ciento por ciento, siempre habrá algo que escape a todo cálculo, siempre existirán circunstancias que lo cambien todo. Es imposible vivir creyendo que todo siempre será perfecto aun en el empeño desmedido que invirtamos para que así sea. La vida es cambio y siempre la realidad supera nuestras expectativas y nos sorprende. Incluso así, la única diferencia entre que la vida siga siendo maravillosa o se convierta en un tormento es eso que nadie nos puede quitar: nuestro derecho a decidir qué hacer con eso que nos sucede, con esa realidad, esa circunstancia, esa extrañeza o ese asombro.
Escribía Viktor Frankl que al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: la última de las libertades humanas –la elección de la actitud personal que debe afrontar frente al destino– para decidir su propio camino. Esa elección es para mí la primera y la última. No somos las circunstancias ni las condiciones que la vida nos imponga, no somos la reputación o la opinión de los demás o la conclusión de sus juicios.
Somos nuestra propia conciencia, las decisiones y las elecciones que tomamos, lo que sentimos, decimos y hacemos; somos lo que creemos, somos nuestros principios, nuestros valores y somos, por sobre todas las cosas, la actitud con la que decidimos vivir nuestra vida.
La actitud es la posibilidad que tenemos de mirar la realidad desde la mejor perspectiva, esa que nos ayuda a tomar las mejores decisiones para nuestra vida. La actitud es la forma en la que decidimos adaptarnos a la realidad. Soy firme creyente de que la actitud se educa y que debemos enfocarnos en ese proceso que implica aspectos cognitivos, afectivos y conductuales, pero, sobre todo, un firme compromiso con
uno mismo de vivir a favor de la vida. Para mí esto significa vivir a favor de aquello que nos hace bien, que nos permite sentirnos libres de ser nosotros mismos e imprimir un estilo propio de conducirnos.
La vida es simple, aunque apriete, aunque sintamos desvanecernos, aunque los errores existan, aunque parezca que todo se viene abajo, la vida es simple, pero requiere de un tiempo y de una mente en paz para saber apreciar todas las bendiciones ocultas, las enseñanzas, las lecciones, los retos y los aprendizajes que esa parte de la vida nos muestra, con una buena actitud y las decisiones correctas, somos capaces de desmembrar esos momentos que parecen tan devastadores y convertirlos en algo positivo que nos sume, que nos transforme la mente, las emociones o los razonamientos ante la vida.
Créame, es tan importante disfrutar de lo bueno que nos sucede, como aprender a padecer menos aquellas cosas que no lo son tanto. Se alarga más el sufrimiento, que la felicidad y eso no es ni justo ni equilibrado. Es curioso observar cuando la vida marcha bien, se toma por sentado y, aun así, algunos hasta se dan el lujo de minimizar esa circunstancia y siguen vaticinando lo peor, y cuando lo peor sucede, se preguntan insistentemente por qué a mí, por qué tantas y por qué todas juntas... Pues le diré algo, a todos nos suceden cosas buenas y malas, la diferencia es el tiempo que le damos a cada una y la actitud con la que elegimos disfrutar y administrar lo bueno y superar lo malo que nos sucede.
Ante ese ¿por qué a mí? No tengo respuesta... sólo tengo eso que recomendarle, la vida no es justa, pero instalarse en la necedad apocada la hace más injusta todavía.
Por eso hoy lo invito a educar su actitud frente a la vida, haga una lista minuciosa de sus prioridades y cíñase a ella, no todo ni todos son siempre tan importantes, controle sus ímpetus, nombre sus emociones, dé justo valor a las circunstancias, enfóquese en lo bueno que es y que tiene, y esfuércese en crear esos espacios en su vida, porque de usted depende desarrollar esa capacidad y el carácter para disfrutarla o padecerla, como siempre, usted elige.
¡Felices actitudes, felices vidas!
