Focus VI: autocontrol

La felicidad plena y balanceada requiere renunciar al capricho de la felicidad nimia y pasajera.

No existe gran talento sin gran voluntad. 

Honoré de Balzac 

La RAE define autocontrol como el control de los propios impulsos y reacciones. Por su parte, la psicología lo define como la capacidad que presenta una persona para regular su propia conducta, pensamientos y sentimientos. En lo personal, considero que el autocontrol es el ejercicio de la voluntad encauzada, esto quiere decir, posponer la recompensa y la gratificación instantánea por una felicidad más equilibrada y constante. Por voluntad encauzada entiendo decisión, determinación y tesón. Es tener una visión a corto, mediano y largo plazos de la vida, con metas y objetivos concretos y la flexibilidad permanente en el camino que implique alcanzarlos. 

También soy de la idea de que la voluntad se educa y es la consecuencia directa de un trabajo y esfuerzo personal que toma tiempo, que implica renuncias, ésas mismas que nos fortalecen y nos hacen persistentes para obtener lo que es mejor para nosotros mismos, que no siempre es lo que el deseo inmediato solicita, y otras tampoco lo más sencillo o lo más complicado. Como siempre le digo, una buena vida requiere de buenas decisiones y elecciones, ésas surgen del análisis y la reflexión de uno mismo, porque es ahí donde nace el compromiso personal de entrega con pasión e ilusión al proyecto de sí mismo y de su vida. 

 El autocontrol es la herramienta más poderosa con la que contamos para vivir la vida que queremos. El autocontrol nos determina, nos hace mejores, nos reta, nos compromete, pero, sobre todo, nos permite valorar quiénes somos y nos ofrece la seguridad personal necesaria para convertirnos en esa persona hacedora de su propio destino. 

 No me dejará mentir... hay muchos caminos para lograr lo que se quiere, pero no todos son los mejores, hace falta mantener un código de ética estricto con uno mismo para educar la voluntad y lograr el autocontrol que se necesita para llegar más allá de uno mismo. 

La libertad, la dignidad y la autonomía juegan un papel indiscutible en esta selección de caminos. Siempre habrá aspectos negociables y no negociables que podamos tener, son parte de la flexibilidad que requiere la evolución. 

Los no negociables son los más importantes, sin ellos, no se alcanza la felicidad que uno merece, sino simplemente la que se pueda, la que sobre, la que se encuentre... La felicidad plena y balanceada requiere renunciar al capricho de la felicidad nimia y pasajera. 

 Créame, hay relaciones, personas, inversiones, proyectos, lugares y momentos por los que vale la pena ser paciente. Lo mejor de la vida merece ese tiempo, ese amor, respeto, humildad, claridad y prudencia. Y que esto no se confunda con dejar de ser uno mismo o de paralizar nuestra existencia, no. Me refiero a la importancia que tiene un silencio asertivo, una acción acomedida ante la desesperación, un respiro oportuno, el retirarse a tiempo, el imponer e imponerse límites ante quien nos hace daño, el seguir siempre adelante a pesar del miedo; el decir la verdad sobre uno mismo a pesar del rechazo, el asumirse valiente a pesar de las derrotas, el contenerse en función de un bien superior, el elegir libremente aun sin apoyo; el saberse dirigir como es uno y no como marque el comportamiento de los demás, el decir lo que se siente, se piensa y se cree sin ofensas, el practicar la escucha activa, la comprensión, el ser luz ante la oscuridad, el sacarle una sonrisa a las insolencias del destino, el bailar ante la tristeza, el ser paz y eslabón de unión ante el conflicto o el saber disfrutar plenamente de lo simple, de la efímero, de lo de siempre... el dejar pasar las críticas, los juicios, las envidias... el autocontrol implica todo eso que tantas veces nos exige un esfuerzo casi sobrehumano, pero que siempre nos demuestra que somos más de lo que pensamos, sentimos o creíamos de nosotros mismos. 

 Recuerde que no tenemos tantas oportunidades para hacer las cosas bien y para elegir correctamente. Por eso hoy le invito a enfocarse en el control de sus emociones, sus pensamientos y su conducta, porque la vida es un ejercicio de alto riesgo y de resistencia y, sin autocontrol, lograr lo que se quiere sería casi imposible. Como siempre, usted elige. 

 ¡Felices focus, felices vidas! 

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