Esos 5 minutos VII… de respiración

Vivimos mientras nos renovamos.Henry F. Amiel Sólo existe algo permanente en nuestra vida: respirar. Con ello existimos y, sin ello, dejamos de hacerlo. La respiración no es sólo inhalar, realizar un intercambio de gases y exhalar, la respiración es un principio, una ...

Vivimos mientras nos renovamos.

Henry F. Amiel

Sólo existe algo permanente en nuestra vida: respirar. Con ello existimos y, sin ello, dejamos de hacerlo. La respiración no es sólo inhalar, realizar un intercambio de gases y exhalar, la respiración es un principio, una pauta y un final de vida; de todo lo que somos, lo que experimentamos, lo que pensamos y sentimos… y se nos olvida tanto como su propia naturaleza inconsciente… ¡¿y qué pasaría si eligiéramos ser conscientes de ese poder absoluto del que dependemos?!

Y como no se puede hacer consciente lo que no se comprende, habrá que entender que respirar consta de: inspirar, que es el proceso de tomar aire del ambiente hacia los pulmones; después ocurrirá el intercambio de gases, donde el oxígeno del aire pasa a la sangre y el dióxido de carbono de esta pasa a los alvéolos para ser exhalados. Y, por último, la espiración o exhalación, que es el proceso de expulsar el aire hacia el ambiente.

Este proceso se repite dentro de los parámetros normales saludables entre 17,000 a 30,000 veces al día para mantener el suministro de oxígeno y la eliminación de dióxido de carbono, esenciales para el funcionamiento celular y la producción de energía en el cuerpo. Ahora bien, esto no sucede para aquellos que se dejan absorber por el frenesí de estos tiempos y se someten vertiginosamente a un estado de hiperventilación, estado en el que reducen el suministro de oxígeno al cerebro en un 40 por ciento. El estrés, la ansiedad e, incluso, la depresión o el trabajar bajo presión provocan muchos de esos episodios. Así que no adaptarse voluntariamente a las exigencias de la inmediatez no nos hace mejores, no pensamos con mayor claridad y no, tampoco por acelerar el vivir en un día se viven mejores experiencias ni más tiempo.

En palabras simples, la respiración se trata de tomar, aprovechar lo que nos hace bien y desechar lo que ya no necesitamos. Y, si lo piensa, casi todos los procesos que nos son vitales hacen lo mismo, la alimentación, la hidratación, el sueño… por eso le digo que la respiración es una pauta de vida, una respuesta a muchas cuestiones que van más allá de un simple, aunque esencial, proceso químico-biológico. Imagine por un instante que pudiese aplicar ese principio a todo lo que absorbe del entorno… imagine que, así como piensa, siente o experimenta algo, pudiese sólo tomar de eso lo que le hace bien y después desechar todo aquello que no le trae ningún beneficio, aquello que, en su acumulación —como la hiperventilación—, le obnubila para tomar buenas decisiones o que, en su toxicidad, como puede suceder en el ambiente, lo envenene y termine por impedirle respirar, pensar, sentir o vivir…

Qué bueno sería que, con la misma facilidad de inhalar y de exhalar tantas veces de manera inconsciente, pudiésemos sacar de dentro tantas ideas innecesarias, tantos miedos sin fundamento, tantas emociones arraigadas, tantos sentimientos que se agolpan sin salida… Pero no, no podemos. Nuestra propia biología nos muestra sólo la pauta, depende de uno mismo esa elección, depende de uno mismo hacerse consciente de ese aprendizaje y dedicarle un tiempo a su entrenamiento.

Por eso hoy le invito a hacer consciente su respiración y, con ella, a tomar conciencia también de lo que absorbemos del entorno para nuestra vida. Hacer consciente la respiración tiene un sinfín de beneficios, por ejemplo, en lo que respecta a su cerebro, le permite mayor y mejor oxigenación, lo que, a su vez, mejora las funciones cognitivas, aumentando la concentración y la regulación emocional, centrándonos en el momento presente y sin juicios… y esto, a su vez, nos permite dar también una oportunidad a la implementación de esta pauta a las demás áreas de nuestra vida. Porque no, mi querido lector, no todo lo que absorbemos nos hace bien, y tampoco, mi querido lector, tenemos que dejarlo dentro, hay que aprender a hacer consciente este poder tan nuestro, tan natural, tan biológico y, sobre todo, tan lógico… porque, créame, nuestra vida también depende de ello. Como siempre, usted elige.

¡Felices minutos, felices vidas!

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