Esa vida que desea VIII. Valor

El valor nos hace fuertes física y emocionalmente y esotambién es el fundamento más sólido que nos permite vencer al miedo y asirnos a ese valor.

El valor es el resultado de un grandísimo miedo.

Ferdinand Galiani

El miedo es una emoción básica natural que aparece cuando percibimos una amenaza o peligro, ya sea real o imaginario. Su función es protegernos, ayudando al cuerpo y a la mente a reaccionar ante situaciones que podrían dañarnos. Hay un miedo que no se elige: el miedo que se siente, el instintivo; y hay, también, un miedo que se elige: el miedo que se imagina, que se piensa… su cerebro no sabe distinguir la diferencia. Sentir o imaginar un miedo y no detenerlo le hace cómplice de esa sombra que le impide avanzar.

Al miedo se le detiene con valor, el valor se elige y ése es nuestro mayor poder frente al miedo, así dejamos de ser consecuencia para convertirnos en causa, dejamos de reaccionar ante la vida para accionar sobre ella.  Por eso, si algo se necesita para construir esa vida que se desea es valor. El valor es lo contrario del miedo, es el coraje, la determinación y la valentía para decir no a lo que éramos y decir a lo que aspiramos a ser; es la fuerza para aprender a ponernos límites a nosotros mismos, es la disciplina para reeducarnos en esa nueva idea de nosotros mismos, es la osadía de elegirnos y elegir lo que deseamos para nuestra vida como prioridad y es, también, la humildad para aprender a soltar, a renunciar, a aceptar y a morir muchas veces.

Se necesita valor. Primero, porque cambiar da miedo, salir de lo conocido y seguro resulta ir en contra de nuestro propio cerebro; y luego, porque esa vida que desea exige tomar decisiones difíciles, exige abandonos, exige disciplina, esfuerzo, nuevos aprendizajes, desarrollo de habilidades, cambios en el estilo de vida, deconstrucción de ideas, de principios, de valores… en muchos casos cierto escapismo y aislamiento social y también, en otros, paciencia para sostener vínculos que muchas veces no alcanzan a comprender nuestras elecciones, cambio de patrones de comportamiento, de consumo… En fin, decisiones y cambios que obligatoriamente alguno de ellos resultará en un profundo sentimiento de frustración y la comisión de ciertos errores… y ahí es donde surge la tercera necesidad de valor… el valor de la fortaleza para seguir adelante o volver a ponerse en pie e intentarlo de nuevo.

Acceder a esa vida que desea no siempre será cómodo ni gustará a los demás… Sin embargo, los beneficios siempre serán mayores al esfuerzo que requieren para alcanzar ese lugar al que desea llegar. Cada vez que vaya venciendo un miedo y vaya avanzando en sus objetivos, todo se verá más claro, más sencillo y, sobre todo, más apasionante y virtuoso, porque la vida cuando se le escucha tiene otra manera de comunicarse, al igual que el cuerpo, que la mente, que el corazón… Cuando uno comienza a alinear lo que siente con lo que necesita y actúa en consecuencia, se abre un horizonte nuevo de posibilidades, ésas que el miedo tantas veces nos impidió ver.

La coherencia tiene un efecto multiplicador a favor de uno mismo, es un sentimiento de profunda paz y libertad al que uno se permite acceder, y de eso es de lo que se trata la vida… de ser y de estar de manera genuina, auténtica y plena, para que elija sobre ella sin artificios, sin faltarse al respeto, sin sacrificar su bienestar. El valor nos hace fuertes física y emocionalmente y eso también es el fundamento más sólido que nos permite vencer al miedo y asirnos a ese valor. Porque nada resulta más desolador que tener una vida que asfixia, que es silenciada y fingida… y créame, mi querido lector, que las hay…

Mejor elija el valor, que, si bien no elimina el miedo, por lo menos evita que el miedo elija por usted, y ésa ya es una batalla ganada a favor de esa vida que desea. Y no lo piense mucho… El valor, como todo, se aprende, se entrena y se fortalece con la práctica, el valor no es grandeza, es constancia.  Haga cada día un movimiento de valor, edúquese en el coraje emocional para afrontar las emociones incómodas; en el coraje de hacer lo correcto, aunque sea difícil; en el coraje de acción, de seguir adelante, aun con miedo y sin garantías, y el coraje de ser vulnerable, de mirarse de frente, de aceptar la realidad y de cambiar sólo aquello que esté en su mano cambiar…  Como siempre, usted elige. ¡Feliz valor, felices vidas!

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