Esa vida que desea VII. Nuevos hábitos
La evolución y la transformación es el verdadero mindset.
Para progresar no basta actuar,
hay que saber en qué sentido actuar.
Gustave Le Bon
Pasamos muchos años de nuestra vida viviendo en una misma línea de pensamiento con pequeñas variaciones. Pensamos, sentimos y actuamos de manera similar, influenciados por la cercanía o lejanía de nuestro entorno y las circunstancias que nos ponen a prueba. A estas variaciones las llamamos cambios, pero en realidad son adaptaciones, pequeños aprendizajes que no constituyen un cambio transformacional en nuestras líneas neuronales más importantes. Es decir, seguimos reaccionando ante la vida, y no accionando desde aquello que decidimos profundamente elegir.
El día que decidimos cambiar y acceder a la vida que deseamos, no basta con tomar una única decisión. Los cambios no suceden de la noche a la mañana. El fracaso en los cambios y en los deseos de transformación ocurre por la falta de constancia, por no reeducarnos en la decisión, por no cambiar esos patrones de pensamiento, por no retarnos a nosotros mismos a mirarnos y vivir de manera distinta en la misma realidad, y por no diseñar una estrategia medible a corto, mediano y largo plazo que ese nuevo paradigma personal necesita para acceder a la vida deseada. Los hábitos a los que estábamos acostumbrados se tienen que suplantar por otros que acompañen esa nueva decisión, y esos nuevos hábitos requieren de aprendizaje, práctica y concientización, hasta que puedan automatizarse y formar un nuevo estilo de pensamiento y de vida.
Ojalá otorgásemos el mismo tiempo a la mejor parte de nosotros mismos para construir la vida que deseamos, que el tiempo que le dimos a la peor parte de nosotros mismos para destruirla. Los cambios, y aún más las transformaciones, requieren de tiempo, constancia, disciplina, convicción y, sobre todo, de acción y de la curiosidad de seguir aprendiendo sobre nosotros mismos y sobre las pautas que esa vida deseada nos exige.
Le diré más: se ha creído que los cambios de hábitos ocurren en 21 días, y no es del todo cierto. Esta idea se popularizó en 1960 por el doctor Maxwell Maltz, quien determinó que ése era el tiempo que una persona necesitaba para habituarse a modificaciones de cirugías plásticas. Sin embargo, los cambios de pensamiento no siguen la misma suerte; dependen de la complejidad del cambio, la motivación, la constancia y el entorno. Según un estudio de la Universidad de Londres, se estima que se necesitan entre 18 y 254 días para formar un nuevo hábito, con una media de 66 días. Pero todo depende de los factores individuales.
Finalmente, superarnos a nosotros mismos o la realidad que vivimos no es una meta fija a la cual llegar; es un proceso en el que un paso inspira a otro. Es un proceso de autodescubrimiento y evolución que vale la pena disfrutar. Que los cambios de hábitos tengan un objetivo y una métrica es necesario para poder evaluarlos, pero el proceso en sí es la evolución permanente de esos cambios en la red neuronal. Es esa capacidad de generar una neuroplasticidad continua que nos permita adaptarnos a diferentes realidades y circunstancias, y que, a su vez, nos siga transformando, construyendo y reinventando a nosotros mismos.
Créame, cuando decidimos estar presentes en nuestra propia vida, cuando elegimos transformar lo que somos y la realidad que vivimos, ése es el verdadero mindset: la evolución y la transformación. Ya no hay tiempo ni errores, sólo aprendizaje; ya no hay juicios ni culpa ni justificaciones, sólo nosotros haciéndonos responsables de nuestra vida y destino. ¡No sé si puede existir algo más interesante que eso!: vivir la vida desde nuestro propio lugar, ése que siempre nos ha correspondido, pero al que no siempre le hemos dado el protagonismo y la prioridad que merece.
La vida que desea no necesita de tiempos específicos, sino de disfrutar el proceso, de seguir sumando objetivos y metas, de apoyarse a sí mismo en la consecución de sus sueños, de multiplicar lo bueno y de dividir y restar lo que no le significa o no le representa. Elíjase y disfrute del proceso, de su nueva vida y de su nueva historia. Como siempre, usted elige.
