Esa vida que desea I. La intención

El cambio no es para todos… es sólo para aquellos que están dispuestos a dejar de ser quienes eran y vivir como lo hacían.

No hay viento favorable para el que no sabe dónde va.

Seneca

Estamos a una sola elección de la vida que deseamos vivir. Y esa elección no es otra que la intención que sustente ese deseo.

Lo que se olvida comúnmente es que esa intención exige de nosotros una alineación estricta de nuestro pensamiento, acción y emoción, es decir un cambio de personalidad casi por completo. Esa es, quizá, la elección más difícil de todas, porque exige la mayor de las renuncias: dejar de ser quien se fue y se es, para convertirse en esa persona que esa otra vida requiere.

Elegir vivir la vida que deseamos está íntimamente ligada a otras elecciones, esas que dependen de uno mismo para avanzar desde el lugar presente hasta el futuro deseado y que construyen día a día esa nueva realidad.

Empezaré por la primera elección: la intención. La intención es la dirección o propósito consciente detrás de una acción. Este concepto implica una motivación interna y que nos guíe a actuar de determinada manera. La intención dirige la atención y la energía, influye en como percibimos la realidad y da sentido a nuestra conductas, pensamientos y acciones. La psicología distingue dos intenciones la primera se refiere a las acciones impulsivas y directas, las segundas, a las motivaciones más profundas y, a menudo, ocultas detrás de una acción que parece simple.

Ahora bien… lo interesante de la intención es que debemos elegir tanto la primera como la segunda con igual convicción, entrega y disciplina y sin equivocar el detalle más importante… la intención debe depender de uno mismo únicamente y siempre será independiente del resultado. Es decir, aun actuando de forma consciente y en consecuencia de dicha intención y alineados a ella de fondo y forma, aun así, podremos no obtener aquello que hemos esperado… quizá sea más, quizá menos… y, pese a ello, habremos de seguir adelante con esa convicción y empeño.

Y esto se traduce en uno de los principios estoicos más apasionantes del que ya le he hablado, mi querido lector,… el del control, que sólo podemos controlar lo que depende de nosotros, y el resultado es algo que puede escapar a ese control por eso lo que ha de primar es la calidad de esa intención y todo lo que ella refleja en la práctica. Nuestros juicios o pensamientos, cómo elegimos interpretar lo que sucede; nuestros deseos y rechazos, qué es aquello que elegimos buscar y qué es lo que evitamos y nuestras acciones voluntarias, lo que decidimos hacer. Lo que verdaderamente importa es en quién nos convierte esa elección, esa intención.

Por eso no, esa vida que se desea no depende de un objetivo y de una cadena de actos que nos encaminen hacia él, depende de un factor mucho más importante… depende de una fuerza mayor y más poderosa que sostenga el entramado de todas esas modificaciones que exige esa elección. Cambios, modificaciones y transformaciones que no sólo actúen a un nivel superficial, sino profundo y ascendente, es decir no es esperar como la mayoría cree que las cosas cambien por uno o dos cambios que hagamos sino, que es modificar por completo la realidad que vivimos y cómo la vivimos.

Por eso insisto, mi querido lector, el cambio no es para todos… es sólo para aquellos que están dispuestos a dejar de ser quienes eran y vivir como lo hacían, porque siempre lo más fácil es volver a lo conocido, a lo habitual, es más, su cerebro naturalmente tiene esa tendencia… todo su ser está preparado para seguir esa línea de confort, de felicidad efímera, de placeres acumulados, de ansiedades controladas, de evasiones, de justificaciones… Esa primera elección que cambiará su vida, esa intención es con la que tiene que comprometerse en primera instancia para reeducar, reinventar y reconstruir ese nuevo ser capaz de gestionar y direccionar todo su sistema, empezando por su pensamiento. Piénselo… la vida que desea depende de la persona en la que decida transformarse.… Como siempre, usted elige. ¡Felices intenciones, felices vidas!

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