Esa vida que desea… es posible
El neurocoaching es una de las herramientas esenciales que comprueban que estas transformaciones son posibles a través de un trabajo interno, profundo y claro que logra la reestructuración cognitiva
Nadie puede ser esclavo de su identidad:
cuando surge una posibilidad de cambio, hay que cambiar.
Elliott Gould
La vida es el don más preciado que tenemos. El estar hoy aquí, presentes, es resultado de una ecuación compleja de probabilidades; su genotipo y su fenotipo han sido elegidos entre billones de posibilidades históricas hereditarias. Sí, mi querido lector, usted es, sin lugar a dudas, un elegido único en su tipo. Usted posee el don de la vida y ese don merece ser vivido de la mejor manera posible. De ahí que desee cerrar esta saga de columnas sobre “Esa vida que desea” con esta última realidad reflexiva que hace énfasis en el poder que todos los que vivimos poseemos para hacerlo como deseamos. El apasionante mundo de la neurociencia, la psicología positiva, el coaching, la física cuántica, las prácticas metafísicas, la bioquímica, en fin… Todo aquello que procura incansablemente que los seres humanos vivamos más y mejor concluye en los últimos tiempos que sí es posible transformarnos; que nuestro pensamiento tiene el poder incluso de modificar nuestra química corporal, patrones de conducta, historia, esencia y, potencialmente, como producto de todo lo anterior, personalidad, identidad y nuestra vida.
El neurocoaching es una de las herramientas esenciales que comprueban que estas transformaciones son posibles a través de un trabajo interno, profundo y claro que logra la reestructuración cognitiva que permite una acción consciente de esos cambios. La neuroplasticidad cerebral, la metacognición, su intención, su propósito, su poder de elección, su discurso interno, su compromiso y su valor son capaces de modificar su paradigma personal y permitirle vivir esa vida que desea.
Los seres humanos somos arquitectos de nuestras experiencias; predecimos, construimos y actuamos. Para que esto suceda, lo primero es sentir, percibir… Después, su cerebro va construyendo, con cada experiencia, una conexión nueva que se va hilando con otras conexiones existentes y va ampliando el conocimiento de sí mismo, del mundo y actuando en consecuencia. Lo interesante es que, cuando elegimos cambiar, esto sucede de la misma manera, sólo que partimos de aquello que sabemos que debemos o queremos modificar. Su cerebro está diseñado para reconectarse a sí mismo de manera permanente a través de sus hábitos o prácticas frecuentes, y esto fortalece sus conexiones. Nos convertimos en aquello que más practicamos, que más pensamos, sentimos y declaramos en nosotros mismos. Cada vez que elegimos una respuesta nueva a lo conocido, debilitamos esa vieja línea neuronal y construimos una nueva, que se fortalece a través de la repetición. De ahí que seamos seres de hábitos capaces de transformarnos…
La vida que desea está ahí, esperando que se permita sentir, que se dé la oportunidad de responder de manera distinta a sus inquietudes y a su cotidiano, que decida dedicarse a sí mismo otro discurso y que elija una visión más positiva de todo lo que le resulta incómodo, dubitativo, temeroso o bien, que aparezca ante sí la incertidumbre. Y le diré más: su cerebro entiende la realidad que usted le cuenta y le sigue más que a ninguna otra verdad. Por eso, mi querido lector, empiece por entrenarse en lo que elige declarar diariamente. Una declaración es una afirmación o enunciado que se establece para guiar su mentalidad, comportamiento y toma de decisiones. Es una herramienta básica que se utiliza para reprogramar la forma en la que piensa y siente. Hágalo en positivo; eso reforzará sus nuevas creencias. Hágalo con una intención clara y específica, y hágalo para transformar lo que fue, demostrándose a sí mismo que puede superar sus propias limitaciones. Hágalo en presente y repítalo una y otra vez, para que pueda defenderse conscientemente frente a la tendencia de su cerebro en llevarlo a los derroteros del pasado. Imponga su nuevo estatuto, ése que respalde la vida que desea y, sobre todo, la persona en la que decide convertirse. Cada día pregúntese si lo que hace le está convirtiendo en esa persona y le está acercando a esa vida… Ése será su mejor parámetro de medición. Como siempre, usted elige. ¡Felices posibilidades, felices vidas!
