El instante IX. En retrospectiva

Es el acto de mirar hacia atrás en el tiempo para evaluar, recordar y comprender lo que ha ocurrido y podernos decir: lo has hecho bien.

La experiencia no es lo que te sucede, sino lo que haces con lo que te sucede.

Aldous Huxley

La desconexión que produce la inmediatez nos impide ver lo importante que tienen las experiencias en nuestra vida. Porque si algo tiene el vivir siempre a destiempo del tiempo de uno mismo es eso: el insistir en conectarse con lo otro para desconectarse de uno mismo, de lo que se siente, se piensa y se anhela.

Y como le he dicho siempre, mi querido lector, cada día cuenta, y de él, cada minuto y si se trata de su vida, aún más; aún más deberían de contar por las decisiones que tomamos en cada una de esas oportunidades que nos da el tiempo para elegir, porque en cada elección se va moldeando quiénes somos y nuestra vida. Se lo digo porque para la mente no hay pensamiento absurdo y, mucho menos, para el discurso interno que le insuflamos diariamente a nuestro sistema de manera consciente o inconsciente.

Mire su vida hoy y vea en ella cuántos de sus deseos, sueños, anhelos, pensamientos, sentimientos, emociones e incluso miedos son la realidad de lo que vive hoy… seguramente algo… mucho o poco de lo que quiso o no hoy es lo que tiene, la pregunta obligada es si hemos comprendido el poder de aquello que mueve nuestras pasiones, nuestra voluntad o nuestro poder de elección, y también, qué pudo haber detenido o retenido eso que tanto deseábamos. Y quizá estas preguntas sobran si somos capaces de abrazar cada día quiénes somos, la imagen que proyectamos, la forma en la que dialogamos con nosotros mismos o el placer de pasar tiempo a solas…

Quizá también todo sobra cuando somos capaces de reconocer que hemos superado las propias expectativas –aunque hayamos fracasado en cubrir muchas otras que nos fueron impuestas o creímos alguna vez requeridas–. Y es en ese preciso momento que nos miramos sin esquivo cuando somos capaces de analizar y reflexionar con objetividad y en retrospectiva que hemos hecho y en quiénes nos hemos convertido… a cuánto hemos tenido que renunciar, cuánto nos hemos esforzado, cuánto no hemos tenido que imponernos o cuánto sí nos han costado la paz mental, los errores que cometimos en el trayecto, los aciertos, la oscuridad que parecía eterna, la luz que se apagó pronto y la que no se fue nunca, las oportunidades que se dieron y las que no, las puertas que nos cerraron, las que abrimos o nos abrieron… los que se quedaron, los que dejamos atrás, los que se fueron delante… y es que la vida es tan maravillosamente abrupta, tan incierta y bella a la vez que, como en todo, hay que aprender a amarla.

Sí, mi querido lector… ése es el siguiente instante maravilloso en la vida, el de la retrospectiva. El de poder mirar la vida y hacer una revisión de eventos, situaciones o acciones pasadas. Es el acto de mirar hacia atrás en el tiempo para evaluar, recordar y comprender lo que ha ocurrido y podernos decir: lo has hecho bien. Ese instante en el que nos sentimos orgullosos de la persona en la que nos hemos convertido, cómo hemos sufragado la vida y mantenido el espíritu con tenacidad y constancia, como hemos cambiado nuestro pensar, nuestro sentir, como hemos priorizado, en fin… cómo hemos aprendido de las experiencias vividas y, en ellas, a elegir… a elegirnos.

Qué grande se siente uno cuando se entiende, cuando logra asumir la vulnerabilidad de sí mismo y sus fortalezas y disipar sus miedos, qué grande aceptar y amar lo que se es, lo que se fue y qué grande… seguir aceptando aquello que venga con ilusión, qué grande saber agradecer a quienes nos han acompañado, agradecernos a nosotros mismos y qué grande agradecer a la vida por permitirnos entenderla en un tiempo prudente, su inconmensurable valor.

Valor… eso es exactamente lo que nos regala ese instante de retrospectiva… valor para intentarlo de nuevo, valor para seguir adelante, valor para cambiar el rumbo, valor para serle fiel a esa idea trabajada de nosotros mismos… valor para entender que sí, que cada elección importa, que nosotros importamos y que la vida importa, que estamos aquí por algo y para algo. Como siempre, usted elige. ¡Felices instantes, felices vidas!

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