Declaraciones I. Ayurnamat
Las afirmaciones son básicamente descripciones, proposiciones acerca de nuestras observaciones. Las declaraciones van más allá, de ellas dependen, en su mayoría, las direcciones que toma nuestra vida.
A veces sentimos que lo que hacemos es tan sólo una gota
en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota.
Madre Teresa de Calcuta
La palabra trae consigo un poder absoluto al momento de aleccionar nuestra mente, nuestras emociones y nuestras acciones. Las palabras nos determinan. Determinan la tendencia de nuestros pensamientos, la forma en la que respondemos a lo que nos sucede y la manera de procesar lo que sentimos.
En todas las líneas de coaching trabajamos a través de afirmaciones y declaraciones como actos lingüísticos, ya que observamos el habla como acción. Las afirmaciones son básicamente descripciones, proposiciones acerca de nuestras observaciones. Las declaraciones van más allá, de ellas dependen, en su mayoría, las direcciones que toma nuestra vida. Las declaraciones son aseveraciones que hacemos con base en nuestro marco de referencia y experiencia de vida, a través de ellas generamos un nuevo comportamiento y creamos una realidad diferente. Son esos “sí” que amplían, esos “no” que limitan y también rescatan, son los juicios, los agradecimientos, es la aceptación honesta de la ignorancia que abre la oportunidad al aprendizaje, es también la liberación personal que se asume a través de un perdón dado y recibido, incluso de aquel que se ha quedado en la inmundicia de la justificación de la contraparte y, entre tantas declaraciones que hacemos en nuestra vida, está la de un te quiero o un te amo que, correspondido o no, cambia toda la dinámica en la creación de un mundo compartido.
La importancia de las declaraciones radica en la capacidad que tienen para modificar nuestra realidad, generando nuevos compromisos y permitiéndonos asumir el poder y la autoridad que conllevan nuestras decisiones y no sólo eso, las declaraciones nos exigen actuar en consonancia con ellas y reprogramar nuestro pensamiento hacia nuevos objetivos… Y todo cambio requiere un alto grado de inspiración y de ciertas medidas de anclaje mental, de ahí que estas próximas columnas le irán ofreciendo palabras nuevas que traen consigo verdaderos principios filosóficos de acción ante la vida.
Ayurnamat, por ejemplo, es una palabra de la lengua aborigen de los inuits, pobladores del Ártico, que significa dejar de preocuparse por lo que no podemos cambiar. Y si bien no hay equivalente en nuestro idioma, merece un lugar importante como concepto. Vivir, aprovechar la vida, disfrutar de ella y, sobre todo, otorgarle su justo valor e importancia exige, a su vez, centrarse sólo en lo que depende de uno mismo y renunciar a aquello que escapa a nuestro control y tenga el poder de alejarnos de lo que nos es prioritario. Perdemos demasiado tiempo en querer cambiar al otro, en hacer entrar en razón al necio, en inventar discursos que en nada ni a nadie benefician, en pretender disuadir la realidad, en futurizar un mundo de ilusión sin pilares sólidos que merezcan ese embate… Preocuparse por aquello que no podemos cambiar procrastinando lo que sí es una absoluta negligencia hacia uno mismo, nuestro bienestar y todo nuestro potencial.
Por eso hoy le invito a declararse en favor de la acción, de aquello que puede cambiar y cambiarlo, ése es su poder. No malgaste su vida en aquello que no depende de usted y en el que probablemente no tenga ninguna injerencia, mejor prevea si sabe que eso puede afectarle o genere nuevas alternativas que minimicen esos impactos, y evite a toda costa ser esclavo del tiempo, las elecciones o las determinaciones sobre la realidad que sólo otros o las circunstancias pueden modificar.
Recuerde que es uno quien se adueña de la vida, de su propia vida y de su existencia dándole un sentido; sus declaraciones son grandes potenciadores de esa realidad que desea vivir, usted tiene el poder absoluto de la acción que lidere su siguiente paso. Aférrese a lo que pueda hacer por y para usted, su vida y su gente. Deje de querer abarcarlo todo, mejor sea certero en aquello que puede marcar la diferencia. Como siempre, usted elige.
¡Felices declaraciones, felices vidas!
