Conciencia V. Menos de lo mismo
Tomar consciencia es hacer emerger esa información que está en nuestro interior, romper con esos patrones e influir en ellos mediante cambios positivos para nuestra vida
La locura es hacer lo mismo una y otra vez
esperando obtener resultados diferentes.
Albert Einstein
Los seres humanos son asiduos a repetir patrones ya sea, en las relaciones, en cómo enfrentan situaciones de estrés considerable y en cómo resuelven sus problemas…
La vida no funciona de afuera hacia adentro, sino a la inversa. No importa cuántas veces decida cambiar sus escenarios, sus copartícipes o sus guiones; no importa si, teniendo más información, no es capaz de procesarla y evolucionar con ella. Si continúa percibiendo e interpretando la vida de la misma manera obtendrá los mismos resultados. Las personas no respondemos a lo que sucede en el presente, sino casi siempre a lo que ocurrió en el pasado. Lo que se repite en la vida de muchos no son las situaciones o las circunstancias, sino la manera en que se les interpreta a partir de otras experiencias propias. Esto ocurre porque se siente muy similar, y se actúa desde ese sentimiento no procesado, no analizado, reflexionado, comprendido y superado. La necedad es el vicio del inconsciente. De ahí que sea tan grave cuando alguien dice: “yo soy así y no voy a cambiar o esto o aquello se hace a mi manera”…
Tomar consciencia implica darnos cuenta de la lógica que hay detrás de lo que nos parece inexplicable. Porque no es inexplicable… Simplemente lo percibimos como tal porque no forma parte de lo conocido por cada uno, de ahí también que todos aquellos que ante cualquier comentario señalen enfáticamente “¡no! Imposible, eso no fue o no pasó”… La falta de consciencia se ve claramente en las cuadraturas mentales, que frente a estas situaciones las silencian embebidos en su propia cosmovisión, a diferencia, las mentes flexibles tienen la capacidad de escuchar con atención plena, analizar esa información y comprender otros puntos de vista. Cuando las circunstancias aparentemente se repiten en nuestra vida hay que identificar de dónde vienen esas formas de sentir y trabajar en ello, porque es de ahí también de donde surge nuestra manera de actuar al respecto. Lo más interesante es que ese sentir proviene del inconsciente, de conductas y patrones aprendidos que no hemos analizado y, sin análisis, no hay consciencia y sin ella no tenemos la capacidad de comprender, que no es el otro ni los entornos, ni los escenarios, sino que es uno mismo, en ese actuar automatizado que surge del pasado.
Tomar consciencia es hacer emerger esa información que está en nuestro interior, romper con esos patrones e influir en ellos mediante cambios positivos para nuestra vida. Comprender es dilucidar esas zonas que resultaban inexplicables, es cambiar nuestro pensamiento, mirar la realidad desde un punto de vista diferente, eso puede implicar desaprender lo aprendido, desmitificar esas creencias sobre uno mismo, deshacerse de los juicios y opiniones propias, y de entender esos diálogos internos que nos decimos a nosotros mismos, que muchas veces viene de lo que alguien nos señala cómo correcto o incorrecto en nuestra niñez.
La vida no es blanco y negro, es uno mismo quien escoge el brillo, las luces o las sombras, hacerse consciente es liberarse de lo que condiciona nuestra mente y nos impide resolver a favor de nosotros nuestra vida. Por eso, hoy le invito a romper con esos círculos viciosos de sentimientos, pensamientos y actuaciones, a comprender el origen de esos resultados repetitivos y a combatirlos desde el conocimiento, la autonomía y poder de elección.
Permítase el lujo de conocerse a sí mismo desde sus deseos más profundos, es decir en quién debo convertirme para obtener ese resultado deseado, qué persona exige ese sueño, quizá ahí pueda darse cuenta de todo aquello que necesita modificar o potenciar. Créame, nada sucede diferente si no nos experimentamos la vida y a nosotros mismos desde otro lugar. Como siempre, usted elige. ¡Felices consciencias, felices vidas!
