Amor I. Desmitificando

¿Usted cree que debemos tener tanto poder en la vida ajena o que los otros deban tenerlo frente a usted?… Para mí, no

Es preciso saberse amar a sí mismo,

con amor sano y saludable,

para saber soportarse a sí mismo y no vagabundear.

Friedrich Nietzsche

La RAE define el amor como un sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.

De esta breve definición se han desatado grandes batallas y enormes confusiones… ¿quién en su sano juicio elegiría amar ante semejante reconocimiento de escasez?… Sin reflexión se admiten —sin mucho reparo— la media naranja, el alma gemela, el amor de mi vida, los polos opuestos se atraen, el amor duele, la soledad mata y demás aseveraciones que, en la practicidad de la vida, corrompen y destruyen lo que somos.

En lo personal, no admito que seamos seres insuficientes o incompletos en búsqueda de quien nos haga sentir suficientes o nos complete, me resulta absurdo admitir este concepto dramático del ser humano en el que descansan tantas esclavitudes, infelicidades y complejos. ¿Usted cree que debemos tener tanto poder en la vida ajena o que los otros deban tenerlo frente a usted?… Para mí, no.

Los seres humanos somos seres suficientes y completos y de ahí hay que partir —y, si fuese el caso—, es su responsabilidad atender sus insuficiencias y completarse a usted mismo para dar lo mejor de usted a usted y a los demás. Nadie tiene la obligación ni mucho menos la responsabilidad o el deber de sanar sus heridas, sus pasados, sus errores o de celebrar sus aciertos; nadie merece pagar los platos rotos de nadie ni ser rescatador de tinieblas ajenas ni terapeuta o motivador de vida. Ejercer el amor requiere responsabilidad afectiva, empezando por uno mismo. Partamos entonces de una primera aproximación al tema: la responsabilidad afectiva: somos seres completos y suficientes, el amor empieza por uno mismo, la salud emocional, también. Hágase cargo.

La ciencia nos ayuda a desmitificar dos creencias más, segundo: el amor sí es egoísta y, tercero: es interesado.

Es egoísta en el sentido de que nos enamoramos del otro por lo que ese otro nos hace sentir a nosotros mismos. Nos enamoramos del otro por la persona en la que ese amor nos convierte.

No quiere decir que los atributos personales del otro no sean importantes, por supuesto que lo son, por eso el amor también es interesado. El amor se elige, no se necesita, se elige; el amor es un compromiso. De acuerdo con el conocimiento que cada uno tenga de sí mismo y del amor, sin autoconocimiento necesitamos amor, con autoconocimiento elegimos amar.

Cuanto más nos conocemos a nosotros mismos elegiremos amores que sumen al ser humano que somos, ésa es una cuestión muy interesante; ¿a quién elige para amar?, lo que fue, lo que es hoy o a quien usted aspira a ser en un futuro… ¿quién es la persona que está a la medida de sus estándares de ser humano, educación, valores, principios, creencias, planes de vida, objetivos, metas...? Estas tres aproximaciones se aplican para todo tipo de relaciones personales; créame, el entorno en el que elegimos desenvolvernos marca las pautas del destino de nuestra propia evolución. Todos vivimos mejor en espacios que nos permitan ser cada día mejores y que sean capaces de inspirarnos.

Concluyendo hasta aquí: el amor… no se define… el amor es una acción que se materializa en su ejercicio, que existe en la experiencia, que se descubre en lo que provoca y que se define en uno mismo, el amor se vive. El amor transforma. El amor se elige.

Y, recuerde… el amor también es un viaje, un proceso. Aprenda a desarrollar el instinto, siempre habrá gente buscando el amor o una relación… y siempre habrá también quien sólo le busque a usted… en el primero de los casos, déjelo libre y respételo, está buscando lo que su corazón necesita para sí mismo; en el segundo de los casos, reténgalo, está buscando lo que su corazón elige para sí mismo y es casi seguro que coincida con su corazón y su elección. Aprenda la diferencia, necesitar y elegir no es lo mismo… los viajes y las experiencias son muy diferentes.

Como siempre, usted elige.

Continuará… mientras, ¡felices amores, felices vidas!

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