Mala sangre
El secreto para tener buena saludes que el cuerpo se agite y la mente repose. Vicent Voiture. El doctor argentino Polinsky explica que el estrés es un reflejo de lucha o de huida de nuestro cerebro más primitivo. Cuando nos sucede algo que interpretamos como una ...

Paola Domínguez Boullosa
La coach
El secreto para tener buena salud
es que el cuerpo se agite y la mente repose.
Vicent Voiture.
El doctor argentino Polinsky explica que el estrés es un reflejo de lucha o de huida de nuestro cerebro más primitivo. Cuando nos sucede algo que interpretamos como una situación de vida o muerte luchamos o huimos, y en ambos casos nuestro cerebro envía señales a la glándula suprarrenal para que libere adrenalina y cortisol, estas dos hormonas actúan sobre las células adiposas del cuerpo produciendo una reacción química denominada lipolisis, liberando en la sangre ácidos grasos y glicerol que posteriormente se convierten en glucosa en el hígado. Estas sustancias nos permiten enfrentar las situaciones que sentimos de peligro, sin embargo, si son constantes y en exceso nos intoxican y nos envenenan.
Por eso suele decirse que tienen mala sangre… y en verdad la tienen. El que tiene mala sangre va más allá de sentirse enfadado, de reaccionar mal o de enfrentarse ante todo y contra todo sin una razón suficiente y válida, el que tiene mala sangre reacciona contra la vida literalmente y pareciera que se esfuerza día a día en deshacerse de ella, en dejar de estar y de ser… en dejar de vivir.
Cada vez que en un día se elige vivir una situación de estrés se elige también dejar de vivir. Cada vez que se siente deprimido, superado por las circunstancias, abatido, desesperado, ansioso o indeciso; cada vez que se frustra se enfada, se constriñe, se acelera o se altera… le va restando salud y vida a su vida.
Por eso hoy le invito a seguir el consejo del doctor Polinsky llamado PAP: “ponerse a pensar”… cuando algo le suceda, déjese de justificaciones, deje de buscar culpables y, sobre todo, deje de afectarse a sí mismo. Mejor elija eso… pararse a pensar en qué se ha equivocado… porque es absolutamente cierto que todos somos buenos, mediocres y malos para ciertas cosas…. Aunque a algunos de mala sangre les cueste aceptarlo.
La perfección absoluta no existe y eso es maravilloso. Donde no hay perfección siempre hay posibilidades, donde se cree que la hay… no. Por eso mejor elija ponerse a pensar con humildad en ese punto de imperfección que pueda mejorarse y hágalo con visión, porque un abanico de posibilidades tiene ese magnífico poder de motivarnos, ilusionarnos y hacernos evolucionar progresivamente. Acéptelas con humildad, deles tiempo y, ante todo, siéntase libre para proceder de la manera que mejor le convenga. Las posibilidades crean oportunidades y éstas son las mejores aliadas para practicar la libertad y la libertad de elegir es, por mucho, lo mejor que tenemos para alcanzar todo lo que deseemos.
Aceptar que no somos perfectos, aceptar que merecemos tiempo para mejorar y, sobre todo, admitir que tenemos completa libertad para hacer todas esas cosas, nos permite vivir sanamente. Imagine por un instante desprenderse del qué dirán, sentirse feliz ante la crítica, tener la capacidad de escuchar con plena atención la opinión de terceros; imagine mantenerse sereno y enfrentar con sabiduría las dificultades, imagine que puede fluir en cualquier circunstancia, que tiene la seguridad, la valentía y la capacidad para resolver su vida en todo momento, imagine que puede ser feliz permanentemente, que todo está a su alcance, que le resulta fácil disfrutar, sonreír… que puede poner en palabras lo que siente y lo que piensa… imagine que su razonamiento es claro y preciso… imagine que puede ser auténtico porque usted es todo lo que siempre soñó que sería… ahora actúe en consecuencia y sea esa persona sin que nada ni nadie le detenga.
Como siempre usted elige. ¡Felices reacciones, felices acciones!