Usted y su vida

No puedo volver al ayer, porque ya soy una persona diferente. Lewis Carroll Quien no pueda con la historia de su vida… no puede con usted. Quien no pueda comprender las decisiones que usted ha tomado, quien sea incapaz de ...

No puedo volver al ayer,

                porque ya soy una persona diferente. Lewis Carroll

Quien no pueda con la historia de su vida… no puede con usted. Quien no pueda comprender las decisiones que usted ha tomado, quien sea incapaz de sensibilizarse por sus emociones, quien pretenda juzgarle, quien le recrimine… no puede con usted. Tampoco quien ose pedirle explicaciones sobre su pasado, cuándo fue un tiempo que no le correspondía, como tampoco tiene derecho a volverse partícipe del mismo en la actualidad, porque quien no comprende su trayectoria no podrá comprender jamás en lo que usted se ha convertido.

La incapacidad de entender la historia de vida de alguien más no es problema de la historia ni de su protagonista, es problema del criterio de quien la escucha. Cada historia de vida tiene sus altas y sus bajas, sus momentos de gloria, de traición, de dolor, de desesperación, de alegría, de felicidad y de plenitud. Cada historia, es un cúmulo de situaciones y cada persona es resultado de ellas.

También lo es la manera en que fue afrontando y disfrutando sus emociones, sus razonamientos, sus apoyos y sus soledades, sus decisiones y sus elecciones y, sobre todo, de lo que eligió rescatar o no de esas experiencias. La historia de cada uno merece un respeto.

Todos cuanto más vivimos, más cambiamos… cambiamos nuestra manera de sentir, de razonar, de reflexionar, de priorizar… de valorar y de ver la vida; cambiamos incluso de sueños, de deseos, de ilusiones… cambiamos perfeccionando, reinventando, reubicando, reviviendo y reprogramando, para lograr lo que siempre habíamos querido de nosotros mismos y de la vida.

Por eso quien le diga que antes era y dejó de ser, o que le recordaba de tal o cual manera que hasta se atreva a decirle que siente añoranza por alguna de sus actitudes o conductas o se permita la arrogancia de recriminarle algo de su comportamiento pasado… merecerá una rotunda respuesta, sólo dígale que en este tiempo ¡ha vivido! Y que sí, que efectivamente ha cambiado… porque todos lo hacemos.

Resulta casi dantesco aferrarse a lo que se era o considerar que alguien sigue siendo quien alguna vez fue. Si tienen un buen recuerdo de usted o usted de alguien, maravilloso, pero que ese recuerdo no condicione el potencial ni de usted ni de otra persona, y si es así para lo bueno, que sea así también para lo no tan bueno, porque eso también se puede cambiar si así se elige o si la vida en su afán… le obliga.

Por eso hoy le invito a darse la oportunidad de conocer y reconocer al otro y de conocerse y que le reconozcan, le aseguro que nadie se mantiene igual todo el tiempo, la esencia se conserva, con suerte las virtudes se acrecentan y los defectos se minimizan, pero puede ser que ocurra a la inversa… así que mejor no se predisponga, ni se condicione, mejor elija celebrar la vida y los cambios de cada uno.

Elija celebrar lo que se ha vivido y lo que otros han vivido, porque la suma de esas experiencias es lo que usted es y lo que se presenta también de otros frente a usted, celebre, valore y agradezca lo que sea que haya pasado, lo que sea que se haya elegido o que otros hayan elegido, y hágalo siempre que pueda porque ésa es su historia y la historia de cada uno, y en lo que usted y cada uno han elegido convertirse. Celebrar, valorar y agradecer son esas tres cosas que uno debe hacer siempre que pueda para honrar su vida y para honrarse así mismo en ella, ésa es la verdadera muestra de respeto por la libre elección de cada uno. Por eso insisto… quien no pueda con su historia de vida… nunca podrá con usted, así que mejor no se canse en convencimientos o en aclaraciones… mejor celebre, valore y agradezca su vida, porque quien no lo haga, tampoco tendrá el derecho de compartirla con usted. Como siempre usted elige…

¡Felices historias, felices cambios!

Temas: