Te lo dije
… ¿Dirá el tiempo algo que no sea ya te lo dije? Si pudiera decírtelo, te lo haría saber. W. D. Auden. Cuántas veces lo hemos dicho y cuántas… nos lo han dicho: “¡Te lo dije!” Y sí… aún así hemos desafiado cualquier ...
(…) ¿Dirá el tiempo algo que no sea ya te lo dije?
Si pudiera decírtelo, te lo haría saber. W. D. Auden.
Cuántas veces lo hemos dicho y cuántas… nos lo han dicho: “¡Te lo dije!” Y sí… aún así hemos desafiado cualquier conocimiento, intuición o experiencia propia o ajena y hemos hecho lo que nos ha parecido mejor. Las personas suelen hacer lo que mejor consideran para sí mismas, de eso no cabe duda, nadie hace algo en contra de sí mismo, por lo menos no intencionalmente, cada quien resuelve en su vida lo que considera mejor, aunque los demás sientan, crean u opinen que sus elecciones suponen una completa amenaza o un potencial error.
Te lo dije, lo escuchamos de la persona más sencilla y de la más humilde, de la más sabia y de la más conocedora, de las ignorantes y también de las pagadas de sí mismas, de las personas que más nos aprecian y de las que no… Te lo dije, se dice o se calla, pero siempre se piensa y se siente, el problema es que a veces uno no duda de lo que debe elegir, porque se tienen las cosas muy claras, otras tantas se ven muy confusas y nos inclinamos más por la influencia de los demás, a veces y no siempre, se elige movido por malos pensamientos y en otras por los mejores. Elegir no es cosa fácil, pero siempre se acaba eligiendo lo que cada uno considera mejor… las opiniones ajenas no suelen primar en la vida adulta, aunque sea también a esa edad, que más se escucha uno a sí mismo y a los demás decir: Te lo dije…
Algunos hacen poco caso a la intuición, y ése es de todos los te lo dije… el peor, el más difícil de aceptar, pero irremediablemente del que somos más responsables de sus consecuencias. Hay otros que valdría la pena preguntar a quien lo dice, sus razones, aunque éstas ya sean tardías… porque el ¡te lo dije! Es siempre en tiempo pasado y como de cualquier pasado uno debe, por lo menos, quedarse con el aprendizaje.
Te lo dije… son esas tres palabras abrumadoras y a la vez motivo de celebración, porque no siempre se refieren a una mala elección y quizá ocurra que sorprendentemente afiancen nuestras elecciones, fortalezcan nuestra confianza y eleven nuestra estima. Mire su vida, le aseguro que ha brindado por muchos te lo dije en los que siguió su intuición y otros más de los que dudo, pero alguien le alentó a creer… y también ha pasado desvelos por esos otros que se negó a aceptar.
Por eso, hoy le invito a escucharse, a escuchar en silencio esa voz que le dice lo que mejor le conviene y a no dudar de ella. Casi siempre esta voz aparece cuando hay reflexión, razonamiento, esfuerzo, voluntad y ejecución de forma equilibrada. Esa voz es su intuición que tantas veces se esconde detrás de un te lo dije…
Permita que le mueva lo mejor de usted, no tome decisiones permanentes ante emociones alteradas, pasajeras o muy sensibles, mejor calme su sentir y deje que vuelva la serenidad a usted, las emociones alteran el pensamiento y sacrifican grandes proyectos. Todos tenemos un gran consejero que está ahí en esa voz llamada intuición, ceda a su consejo porque ella es su inteligencia más pura y su medición más sincera. Si duda de algo, si teme, si son muchas las opiniones que escucha, si los consejos pedidos no le convencen, si su razón comienza a actuar en círculos concéntricos y su emoción no alcanza la paz… deje actuar a su intuición y sígala… le aseguro que eso que vendrá a su vida será perfecto para usted, para su crecimiento, su evolución y su felicidad. Como siempre, usted elige.
¡Felices intuiciones, felices elecciones!
