Preguntas

Para alcanzar nuestras metas exitosamente hay que tener muy claro lo que valoramos

Razonar: sopesar probabilidades en la balanza del deseo.

                Ambrose Bierce

Brian Tracy es un consultor afamado y dice que, entre los grandes secretos del éxito, el más importante es que uno no debe preocuparse por aquellas cosas por las que no puede hacer nada, factores que uno mismo no puede cambiar: no puedes cambiar o desacelerar la velocidad del cambio. Pero puedes ajustarte y adaptarte al cambio mucho mejor, siempre que tengas una idea clara sobre tus metas finales.

Y sí, todos podemos ser víctimas o maestros del cambio, creadores de circunstancias o mártires de las mismas… todo depende de la claridad con la que se manejen esas metas personales. Las metas son las oportunidades que tenemos de ser o de no ser, lo mejor que podamos llegar a ser y disfrutar del trayecto. Las metas proveen de energía, propósito y dirección en la vida… consiguiendo lo mejor de uno mismo y desarrollando el máximo potencial.

Para alcanzar esas metas exitosamente hay que tener muy claro lo que valoramos y realmente nos importa en la vida. Establecer metas requiere de un pensamiento visionario, a largo plazo, estudiado, investigado y reflexionado. La claridad en la elección de nuestras metas depende de la calidad de los pensamientos sobre los que se sustentan y estos pensamientos, a su vez, sobre la calidad de las preguntas que se haga uno a sí mismo.

Preguntas como: ¿qué es lo que de verdad quiere hacer con su vida?; ¿qué es lo que en verdad valora?... ¿qué es lo que más valora en usted mismo y en aquellos a los que admira? Quizá le sorprenderá saber que la mayoría de los problemas y de las confusiones en las que constantemente nos involucramos pueden fácilmente resolverse revisando nuestros valores, porque ellos son los que constituyen nuestra esencia y el eje sobre el cual nuestra vida gira, ellos definen las emociones, los pensamientos, los razonamientos y la mecánica a través de la cual priorizamos, ellos definen las creencias, las expectativas y la actitud con la que hacemos frente a la vida… por eso se dice que uno no ve aquello en lo que cree, sino aquello en lo que ha decidido creer.

¿Sabe usted en qué ha decidido creer y por qué lo hace?  En la medida en que pueda ir respondiendo estas preguntas podrá ir trazando esas metas que requiere para hacer de los cambios oportunidades efectivas en su vida. De eso se trata, no de tener una única meta final sino de tener varias metas a corto, mediano y largo plazos que nos permitan ir haciendo, conociendo, aprendiendo y, sobre todo, ampliando ese gran objetivo final y disfrutando continuamente de nosotros mismos en ese trayecto.

Y… no deje de preguntarse también, ¿qué le gustaría proponerse si tuviese la certeza de que es imposible fracasar? Porque las metas que fracasan empiezan por pensamientos fracasados… por el miedo, por las limitaciones autoimpuestas, por la falta de amor propio y por tener un concepto deficiente sobre uno mismo.

La habilidad de pensar con claridad sobre quién es uno y lo que realmente quiere para su vida es crucial para tener en ella un alto rendimiento.

Por eso hoy le invito a hacerse preguntas profundas o incómodas y a reflexionar sobre lo que verdaderamente valora y le resulta importante… porque al tratarse de usted y de su vida, nada puede resultar más atractivo. Como siempre, usted elige.

¡Felices preguntas, felices metas!

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