Conversiones
Cuando el ser humano se pierde en lo superficial reacciona al cambio engañándose.

Paola Domínguez Boullosa
La coach
Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Eduardo Galeano.
¿Sabe usted en quién se está convirtiendo?... Acaso en la mejor versión de usted mismo, o en la imagen que siempre quiso dar, o en la persona que admira, que ama, que protege y que respeta… ¿En quién se está convirtiendo?
La vida nos obliga al cambio, porque todo cambia, la cuestión es si en esos cambios los hacemos proactivamente a favor de uno mismo y de nuestra imagen ideal o simplemente cambiamos reaccionando frente al entorno, o sólo por tener siempre el poder, la razón, el control… Personalmente, nunca he creído en los cambios que se manifiestan externamente y que internamente corrompen a sus protagonistas, pero sucede… Muchas veces la vida no convierte a las personas en seres mejores sino, simplemente, en versiones poco parecidas a lo que fueron algún día.
Cuando el ser humano se pierde en lo superficial reacciona ante los cambios superficialmente, engañándose y engañando, sosteniendo vehementemente que ha cambiado y en ese manifiesto procura cambiar todo lo que le rodea, créame, el cambio no funciona así, los entornos no cambian a las personas, sólo las adecúan y las adaptan en un escenario diferente.
Los verdaderos cambios surgen en el interior en la manera en que enfrentamos la vida y la resolvemos, en la manera en que aprendemos a manejar nuestras emociones, en la manera en que alineamos nuestros pensamientos a una realidad y trabajamos personalmente para mejorarla. Los verdaderos cambios se dan a nivel de la mente, de los pensamientos, de las emociones, los verdaderos cambios surgen a partir del ejercicio de la libertad consciente de que queremos ser mejores, y ser mejor no es ser aquel que tiene el poder y el control sobre lo que le rodea, sino sobre sí mismo… Pero se olvida.
Se olvidan todos aquellos que insisten en convertirse en su peor versión, ésos, los que insisten en volverse calculadores, agresivos, violentos, pragmáticos, arrebatados, controladores y poderosos… esos no están cambiando, están mutando, están reconvirtiendo sus frustraciones en su modelo a seguir, movidos quizá por el ego herido, la ira, la envidia, el dolor, los daños creídos o sentidos, la necesidad de venganza, las insatisfacciones y por las mentiras que han elegido creer para hacerse una historia que justifique su carácter reactivo.
Lo cierto es que muchas veces quien no se enfrenta a sus demonios internos termina por ceder ante ellos y trabajar a su favor. La maldad y la bondad se eligen y la inteligencia es sumisa ante esa elección, igual que lo serán el pensamiento y las emociones.
Por eso hoy le invito a reflexionar sobre las decisiones que toma todos los días… ¿En quién le están convirtiendo? ¿En su mejor versión proactiva o reactiva?
Recuerde que como se manifieste, así se manifestarán hacia usted los demás, eso que dé será lo mismo que reciba y eso que sea, será lo mismo que haga con todo y hacia todo. Lo que elija para los demás es lo mismo que estará eligiendo todos los días para usted y para su vida. Por eso tenga siempre muy claro desde qué versión de usted mismo está decidiendo, eligiendo y cambiando. Como siempre, usted elige.
¡Felices acciones, felices conversiones!