Irónico
Puede molestar o incluso herir, pero ayuda
a evitar conflictos ante ciertas situaciones

Paola Domínguez Boullosa
La coach
La ironía es una tristeza que no puede llorar y sonríe.
Jacinto de Benavente
La ironía es un recurso lingüístico y sicológico altamente reconocido. Algunos lo usan para denotar algún tipo de hartazgo, de incomprensión y también como fórmula de consuelo, que les permita evitar el padecer gravemente las circunstancias de una realidad que creen no poder cambiar. El filósofo, Kierkegaard dice: “La ironía no se toma nada en serio”. Señala además, que la ironía se utiliza para decir todo aquello que no nos atreveríamos a decir sin recurrir a ella o para decir en serio algo arbitral o bien, para bromear con algo serio.
Y así, en tono burlón y de manera fina o burdamente —dependiendo de la inteligencia de cada uno—, hay quienes pretenden mofarse disimuladamente de esa realidad que les ha tocado vivir. La ironía les ayuda entonces a contextualizar algo contrario o diferente de lo que dicen, convirtiéndolo en una fuga de su opinión real, que les ayuda, según cada esencia personal, a sobrellevar aquellas situaciones que no pueden, no quieren o no se sienten capaces de modificar.
Por eso la ironía tiene tantos matices, puede molestar e incluso herir, pero también puede evitar conflictos ante ciertas situaciones. Pero más allá de aquellos que la utilizan como una forma simple y astuta para hacer reír, los hay quienes la practican como su herramienta favorita para hacer sufrir a alguien más, y desafortunadamente lo logran… La diferencia es que muy pocos saben que detrás de esos irónicos malintencionados, sólo existen sentimientos como la ira, el enojo, la tristeza o la frustración.
Usted los habrá reconocido y yo también, existen los que se empoderan y van por ahí humillando y diciendo como quien no lo dice, ciertas barbaridades, como personas del todo sanas y aparentemente sin problemas reales, pero al contrario, cuantos más mecanismos de defensa utilicen para encubrirse, más afectaciones padecen, y así cuanto más violento llega a ser un comentario más afectación.
La ironía se convierte entonces en la expresión básica de quien padece un profundo socavón, un quebrantamiento absoluto en sus estructuras internas, porque el irónico malintencionado no es más que un cobarde que no puede reconocer su realidad, pero que tampoco tolera la realidad y la esencia de nadie más. Este tipo de personas prefieren vivir así en la burla constante, buscando siempre ese aspecto que les permita ir filtrando un poco del horror en el que viven y cómo se viven así mismas todos los días… Para ellos, cualquier oportunidad es buena para herir, para sobresaltar algún aspecto negativo o bien para tratar de llevar el caos a dónde se presenten. El irónico pretende destruir mientras se destruye y esa… es su vida.
Por eso hoy le invito a saber utilizar esta herramienta tan importante y tan necesaria, porque puede señalarnos muchas deficiencias en nuestra apreciación hacia la vida.
Si va a ser irónico, que sea para arrancar una sonrisa o como mecanismo para sobrellevar algún momento difícil de una manera más positiva. Si va a ser irónico, que sea para mejorar su vida y la de otros… eso denotará que además de inteligencia, posee un alto grado de resiliencia y sensibilidad. Y si por el contrario, la ironía le seduce o la vislumbra en alguien más en sentido negativo…. Preste atención porque es muy probable que esté proyectando sólo… su interna destrucción. Como siempre usted elige.
¡Felices ironías, felices vidas!