#PrimeraNETA
Con los años uno suele volverse inseguro para ciertas tareas de la vida, sobre todo para las físicas, para ésas en las que se arriesga un tanto más el pellejo, en el estricto sentido del castellano. Sucede todo lo contrario con aquellos menesteres que dependen más bien de la madurez intelectual, de la experiencia cosechada, de dar un consejo, de analizar panoramas, de aventurarse a emitir opiniones; para esas tareas el tiempo suele ser un aliado más que solidario.
Si arriesgar el físico cada vez provoca más temor, supongo que arriesgarlo junto con el honor y la trayectoria de una vida, debe de ser terrorífico, aterrador… espeluznante. En la excursión familiar a las montañas sería francamente impensable ver al abuelo colgado de los árboles, exponiendo las hernias y viejas fracturas, mientras el nieto observa la luna y razona sobre la inmensidad del cosmos. Sucede en la vida y sucede en el futbol.
#SegundaNETA
Cuando parecía que la justicia una vez más iba a brillar por su ausencia, apareció un tendón de Aquiles para encargarse de eliminar el rancio tufo de intereses comerciales que rondaba la meta en el TRI: Malagón al hule, Acevedo a la convocatoria, Paco Memo a su sexto Mundial, y la prensa amiga del meta mexica a replicar por donde se pudiera que él, Ochoa Magaña, debería de ser el cancerbero (el can Cerbero, o sea un perro que se llamaba Cerbero y que custodiaba las puertas del infierno según la mitología griega) titular en el Mundial que está por arrancar.
Lesiones, corrupción futbolera, ausencia de canteras y otro puño grande y bien nutrido de desgracias por las que atraviesa #MOLELANDIA, pueden obrar como claros indicadores de que la semilla del fracaso para el Mundial 2026 ha germinado, y que en pocos meses entregará sus primeros y únicos brotes. Pero andábamos en los miedos y en las labores donde se arriesga el pellejo: si Aguirre decide que lo comercial vale más que el esfuerzo y el nivel futbolístico de Raúl Rangel, pondrá en grave riesgo a Memo Ochoa.
Un riesgo parecido al que vivió Javier Hernández en su último partido como jugador de Chivas: el alto riesgo de perder, en pocos minutos e injustamente, la extraordinaria memoria que tenían de él una muy buena parte de los aficionados al futbol en este país.
El tiempo ha pasado sobre aquel número 13 con gafete de capitán y cualidades de fiera bajo los tres palos, pero no más allá del área chica. Ochoa no sabe salir, nunca ha sabido. En esas salidas se arriesga el pellejo y, cuando uno se hace viejo, ya no lo quiere arriesgar. Ochoa hoy no está ni para ser titular en el Mundial ni para perder el prestigio que sangre, sudor, lágrimas y atajadas a Neymar, le ha costado.
#NETASextras
El prestigio no se pierde por irse, sino por quedarse de más. Si Ochoa va de titular, ojalá le salga la jugada a Aguirre y yo esté rayando en la locura.
