#PrimeraNETA: Podrá sonar exagerado, pero esto es una verdadera desgracia. Vivimos en medio de una desgracia. Y no se va a hablar en esta columna de Rocha Moya. Qué daño han hecho las redes sociales; qué daño ha provocado aquella facilidad con la que cualquiera, con traumas, sin educación aparente, y más cercano del malandraje que de la preparación, puede apoderarse de un micrófono, conseguir una conexión a internet y, con muy poca vergüenza, convertir sus taras, sus traumas, sus vacíos y sus vicios en un contenido que terminarán viendo millones de personas.
Ya no se necesita talento, preparación ni conocimiento. Aunque, hay que reconocerlo, sí hace falta una especie de oficio: el de insistir. El de publicar todos los días, el de avanzar sin miedo, el de ignorar el ridículo y no detenerse jamás. En esta nueva forma de comunicar, de sobrevivir, en este horroroso y denso ecosistema para idiotas, no necesariamente triunfa quien tiene algo importante que decir, ¡qué va!, triunfa quien está dispuesto a decir lo que le cruce por la cabeza con tal de no desaparecer.
Y quizá por eso este mundillo en el que tristemente vivimos, sin que nadie nos obligue a él, se parece tanto al futbol mexicano: en ninguno de los dos se castiga. Nadie pierde la categoría por hacer mal su trabajo. Nadie abandona la Primera División por perder 15 de 17 juegos. El micrófono del podcast casero tampoco se pierde tras ser ignorante, vulgar e irresponsable. Aquí la clave es no detenerse y nunca pedir perdón aunque se esté equivocado.
Pláticas del mal, el podcast que saltó a la fama esta semana tras las ofensas de sus conductores a las jugadoras del Cruz Azul, tiene un símil con la Liga MX: ofendieron flagrantemente a las jugadoras diciendo que eran “futbolistas de mierda”, “estas pendejas no representan al Cruz Azul”, “deberían de correrlas a todas y mandarlas a un table dance”, y un tercer protagonista del programa dijo que “habría que mandarlas a reflexionar a una cocina económica”.
Los dirigentes de la liga tienen mucho más caché que estos “ganapanes”, las ofensas al aficionado van perfectamente disfrazadas, pero ofensas son.
#SegundaNETA: Después de ofrecer disculpas, uno de ellos anunció el regreso del programa con esta frase: “Mientras ustedes sigan aquí, nosotros nos las arreglamos; ponemos tres focos y un Nokia y van a tener Pláticas del Mal”. Eso es #Molelandia: mientras permanezca un puñado de ingenuos en las tribunas, regalando reproducciones y sosteniendo el negocio, este teatro jamás se detendrá.
#NETASextras: Las redes son #Molelandia: no se necesita ningún mérito, la mediocridad ha encontrado su guarida. Una vergüenza.
